Santos de hoy · Blog de Almadera

San Óscar Romero

1917 – 1980
Fiesta · 24 de marzo
«Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño.»

Óscar Arnulfo Romero nació en Ciudad Barrios, El Salvador, el 15 de agosto de 1917. Fue un sacerdote más bien tímido y estudioso, y cuando lo nombraron arzobispo de San Salvador en 1977 muchos respiraron tranquilos: parecía un hombre prudente que no haría olas. Tres semanas después mataron a su amigo, el jesuita Rutilio Grande, por defender a los campesinos. Romero fue a velar el cuerpo y salió convertido en otro.

Desde entonces su homilía dominical, transmitida por radio a todo el país, se volvió el único noticiero donde los pobres existían: nombraba a los desaparecidos, denunciaba las masacres y le hablaba de frente al poder. Le advirtieron mil veces que lo iban a matar. Respondió que un pastor no abandona a su rebaño, y siguió durmiendo en un cuartito junto a la sacristía de un hospital de enfermas de cáncer.

El 24 de marzo de 1980, un día después de pedirle a los soldados — «en nombre de Dios: ¡cese la represión!» — que no dispararan contra su propio pueblo, un francotirador lo mató de un disparo al corazón mientras celebraba la Misa, en el momento del ofertorio. El altar quedó manchado con su sangre: el pastor se hizo ofrenda con el Cordero.

El Papa Francisco lo beatificó como mártir en 2015 y lo canonizó el 14 de octubre de 2018. Hoy San Romero de América es patrono de una Iglesia que no se calla ante la injusticia, y para Centroamérica entera es la prueba de que la santidad también se escribe con nuestra geografía y nuestro acento.

Sentir con la Iglesia era su lema episcopal; su tumba en la catedral de San Salvador es lugar de peregrinación. — Sobre San Óscar Romero
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