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Génesis 16 · Agar e Ismael
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Génesis

Génesis 16: Agar e Ismael

16 versículos · 17 notas · 3 min de lecturaPausa

Diez años después de la promesa, Sarai, cansada de esperar, intenta conseguir el hijo por sus propios medios, según una costumbre de la época. El relato está construido con ecos del Edén: una mujer que «toma» y «da» a su marido, un marido que «escucha la voz» de su mujer, y unas consecuencias de celos, desprecio y huida. Pero el centro del capítulo está en el desierto, junto a una fuente: allí, una esclava egipcia que nadie miraba descubre que Dios la ve, y le pone nombre. Es una de las páginas más humanas del Génesis.

El plan de Sarai

1Sarai, mujer de Abram, no había parido hijos; mas teniendo una esclava egipcia llamada Agar1, 2dijo a su marido: Bien ves que Dios me ha hecho estéril, para que no pariese; despósate con mi esclava2, por si a lo menos logro tener hijos de ella. Y como condescendiese él a sus instancias3, 3tomó Sarai a su esclava Agar egipcia, al cabo de diez años que moraban en tierra de Canaán, y se la dio por mujer a su esposo.

4El cual la recibió por tal o cohabitó con ella. Pero Agar sintiéndose embarazada comenzó a despreciar a su señora4. 5Y dijo Sarai a Abram: Mal te portas conmigo; yo te di a mi esclava por mujer, la cual viéndose encinta, me mira ya con desprecio; el Señor sea juez entre mí y entre ti. 6A lo que, respondiendo Abram, le dijo: Ahí tienes tu esclava a tu disposición, haz con ella como te pareciere. Y como Sarai la maltratase5, ella se huyó.

Agar en el desierto

7Mas habiéndola hallado un ángel del Señor6 en un lugar solitario junto a una fuente de agua, que está en el camino del sur en el desierto7, 8le dijo: Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes tú?, ¿y a dónde vas?8 Vengo huyendo, respondió ella, de la presencia de Sarai mi ama. 9Replicó el ángel del Señor: Vuélvete a tu ama, y ponte humilde a sus órdenes9. 10Y añadió: Yo multiplicaré en tanto grado tu descendencia10, que por su multitud no podrá contarse.

11Y prosiguió diciendo: He aquí que tú has concebido, y parirás un hijo; y le has de poner por nombre Ismael11, por cuanto el Señor te ha oído en tu aflicción. 12Este será un hombre fiero12, se levantará él contra todos, y todos contra él, y fijará sus tiendas o su morada frente a las de todos sus hermanos. 13Y ella invocó así el nombre del Señor que le hablaba: ¡Oh Dios!, tú eres el que me has mirado en la aflicción13. Porque es cierto, añadió, que he visto yo aquí las espaldas del Señor Dios que me ha mirado benignamente14. 14Por eso llamó aquel pozo, Pozo del Dios viviente y que me ha mirado15 y amparado. Este es el que está entre Cades y Barad.

15En fin, Agar parió un hijo a Abram, el cual le puso el nombre de Ismael16. 16De ochenta y seis años era Abram17 cuando Agar le parió a Ismael.

Pausa

Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.

  1. Sarai quiso «ayudar» a Dios con sus propios medios. ¿Dónde te cuesta esperar los tiempos de Dios?
  2. Agar descubrió que Dios la miraba. ¿Quién a tu alrededor necesita sentirse mirado?
Para orarTú eres el Dios que me ve. Que bajo tu mirada aprenda a mirar a los demás.
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Las 17 notas del capítulo
  1. 1ConexiónGn 16,1

    «una esclava egipcia llamada Agar»

    Agar quizá formaba parte de los siervos que Abram recibió en Egipto (12,16). San Pablo hará de ella y de Sara una alegoría: Agar, la esclava, representa la alianza del Sinaí y la Jerusalén de su tiempo; Sara, la libre, la Jerusalén de arriba, madre de los creyentes en Cristo (Gál 4,22-31). Es una lectura figurada; el Génesis, en cambio, mira a Agar con gran compasión.

  2. 2ContextoGn 16,2

    «despósate con mi esclava»

    En Mesopotamia una esposa estéril podía dar una esclava a su marido, y el hijo se consideraba de la esposa; el Código de Hammurabi (hacia 1750 a. C.) regula casos parecidos. Pero el plan humano para «ayudar» a Dios trae celos y sufrimiento.

  3. 3PalabraGn 16,2

    «Y como condescendiese él a sus instancias»

    El hebreo dice: «y escuchó Abram la voz de Sarai», las mismas palabras que Dios reprochó a Adán: «porque escuchaste la voz de tu mujer» (3,17). Y en el v. 3 Sarai «tomó» a Agar y se la «dio» a su marido, como Eva tomó del fruto y dio a Adán (3,6). Con estos ecos, el narrador sugiere que el plan humano para adelantar la promesa repite el pecado de los orígenes.

  4. 4ContextoGn 16,4

    «comenzó a despreciar a su señora»

    La relación de poder se invierte y nace el resentimiento. El relato no esconde los defectos de nadie: Agar desprecia, Sarai maltrata, y Abram se desentiende: «haz con ella como te pareciere» (v. 6).

  5. 5ContextoGn 16,6

    «Y como Sarai la maltratase»

    El verbo hebreo (inná, «afligir», «humillar») es el mismo con que se describirá la opresión de los israelitas en Egipto (15,13; Éx 1,11-12): aquí es una egipcia la oprimida por los antepasados de Israel. El Código de Hammurabi preveía este conflicto: si una esclava que había dado hijos al amo se igualaba a su señora, esta podía volver a tratarla como esclava, pero no venderla (§ 146).

  6. 6FeGn 16,7

    «un ángel del Señor»

    Primera aparición del «ángel del Señor», un mensajero que a menudo se confunde con Dios mismo: Agar dirá que ha visto a Dios (v. 13). Llama la atención que la primera persona de la Biblia visitada por el ángel del Señor sea una esclava extranjera que huye.

  7. 7PalabraGn 16,7

    «que está en el camino del sur en el desierto»

    Torres Amat dice «del sur»; el hebreo dice «el camino de Shur», el desierto que se extiende hacia la frontera de Egipto (25,18; Éx 15,22). Agar, la egipcia, está volviendo a su tierra. El ángel la encuentra junto a una fuente de agua, en pleno desierto: Dios sale al encuentro de los que huyen.

  8. 8FeGn 16,8

    «¿de dónde vienes tú?, ¿y a dónde vas?»

    Como a Adán («¿Dónde estás?», 3,9), Dios se dirige a Agar con preguntas que invitan a mirar la propia vida. Es la primera vez que alguien la llama por su nombre; Abram y Sarai solo hablaban de «mi esclava». Son buenas preguntas para la oración.

  9. 9FeGn 16,9

    «Vuélvete a tu ama, y ponte humilde a sus órdenes»

    Es una de las órdenes más duras del Génesis: el ángel manda a Agar volver con quien la maltrataba, y usa el mismo verbo de la opresión del v. 6 («humíllate», «sométete»). Pero la orden no viene sola: va unida a una promesa (v. 10) y a un nombre para su hijo que garantiza que Dios escucha (v. 11). Muchos lectores de hoy sienten la dureza del texto; la Biblia no la suaviza, pero muestra que Dios no abandona a Agar, y volverá a salvarla en el desierto (21,17-19).

  10. 10FeGn 16,10

    «Yo multiplicaré en tanto grado tu descendencia»

    Una promesa como la de Abrahán, hecha directamente a una mujer, esclava y extranjera. Dios cumplirá su palabra: Ismael tendrá doce hijos, jefes de tribus (25,12-16). La elección de Isaac no significa que Dios se olvide de Agar y de su hijo.

  11. 11PalabraGn 16,11

    «Ismael»

    Ismael significa «Dios escucha»: el nombre recuerda que Dios oyó la aflicción de una esclava. Lo volverá a oír en 21,17, cuando el niño llore en el desierto.

  12. 12PalabraGn 16,12

    «Este será un hombre fiero»

    El hebreo dice «un onagro de hombre»: el asno salvaje del desierto, libre e indomable. No es un insulto, sino la imagen de una vida libre en el desierto, como la de las tribus nómadas de Arabia que se consideraron descendientes de Ismael.

  13. 13FeGn 16,13

    «tú eres el que me has mirado en la aflicción»

    Agar es, según se suele señalar, la única persona de la Biblia que da directamente un nombre a Dios: en hebreo, El Roí, «el Dios que me ve». Una esclava extranjera, despreciada y fugitiva, descubre que Dios la mira. Torres Amat sigue la Vulgata, que traduce este pasaje difícil con algunas diferencias respecto al hebreo.

  14. 14PalabraGn 16,13

    «he visto yo aquí las espaldas del Señor Dios que me ha…»

    Torres Amat sigue la Vulgata, que habla de las «espaldas» de Dios, como cuando Moisés pide ver la gloria del Señor y solo puede verlo de espaldas (Éx 33,23). El hebreo es oscuro; quizá dice: «¿he visto aquí al que me ve, y sigo viva?». En todo caso, Agar se asombra de haber visto a Dios y seguir con vida, como después Jacob (32,30).

  15. 15PalabraGn 16,14

    «Pozo del Dios viviente y que me ha mirado»

    En hebreo Beer-lajai-roí, «pozo del Viviente que me ve». Junto a este pozo vivirá Isaac (24,62; 25,11): el hijo de la promesa habitará en el lugar donde Dios miró a la esclava.

  16. 16ContextoGn 16,15

    «el cual le puso el nombre de Ismael»

    Abram da al niño el nombre que el ángel había indicado a Agar: señal de que ella le contó su encuentro, y de que él la creyó. La esclava que huyó vuelve con una palabra de Dios que el patriarca acepta.

  17. 17ContextoGn 16,16

    «De ochenta y seis años era Abram»

    Han pasado once años desde la promesa (12,4), y faltan catorce para que nazca Isaac. Seguirán trece años de silencio de Dios, hasta el capítulo siguiente (17,1).