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Génesis 47 · Jacob ante el faraón
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Génesis

Génesis 47: Jacob ante el faraón

31 versículos · 18 notas · 5 min de lecturaPausa

El viejo pastor se presenta ante el rey de Egipto y lo bendice, y su familia recibe la mejor tierra del país (vv. 1-12). Mientras tanto, el hambre aprieta, y José, con mano firme, concentra en el faraón el dinero, el ganado y la tierra de los egipcios, a cambio de grano y de semilla (vv. 13-26): un episodio que el narrador admira por su eficacia, pero que el lector de hoy lee con preguntas. Al final, Jacob, al sentir cerca la muerte, hace jurar a José que lo enterrará en Canaán (vv. 27-31).

La familia de Jacob ante el faraón

1Fue, pues, José a dar parte al faraón, diciéndole: Mi padre y hermanos con sus ovejas y ganados mayores y cuanto poseen, han venido del país de Canaán, y están detenidos en la tierra de Gesén. 2Al mismo tiempo presentó al rey cinco de sus hermanos1, los últimos, 3a los cuales preguntó el faraón: ¿Qué oficio tenéis? Y respondieron: Tus siervos somos pastores de ovejas, así nosotros como nuestros padres. 4Hemos venido para vivir algún tiempo en tu tierra2; porque en el país de Canaán no hay hierba para los ganados de tus siervos; y va creciendo el hambre; y te pedimos que nos permitas a tus siervos estar en la tierra de Gesén. 5El rey dijo a José: Tu padre y tus hermanos han venido a ti. 6La tierra de Egipto a tu vista y disposición la tienes; dales para habitar el mejor sitio, y sea enhorabuena la tierra de Gesén. Y si conoces que hay entre ellos sujetos capaces, ponlos por mayorales de mis ganados.

7Después de esto, introdujo José a su padre y le presentó al rey, Jacob le saludó deseándole toda suerte de felicidades3; 8y siendo preguntado por él: ¿Cuántos son los días de tu vida? 9Respondió: Los días de mi peregrinación4 son ciento treinta años, pocos y trabajosos, y no han llegado a los días de la peregrinación de mis padres. 10Con esto, después de haber deseado al rey toda suerte de felicidades, se retiró.

11José, según lo acordado con el faraón, dio a su padre y hermanos la posesión de Ramesés5, país el más fértil de Egipto. 12Y los alimentaba a ellos y a toda la familia de su padre, dando a cada uno lo necesario para vivir6.

La política de José en el hambre

13Porque faltaba el pan en todo el mundo, y el hambre tenía oprimida toda la tierra, en especial la de Egipto y la de Canaán, 14de cuyos países, habiendo recogido José todo el dinero por la venta de trigo, lo puso en el erario del rey7. 15Y como hubiese ya llegado a faltar el dinero a los compradores, acudió todo Egipto a José, diciendo: Danos pan; ¿por qué nos has de dejar perecer delante de ti, por falta de dinero? 16José les respondió: Si no tenéis más dinero, traed vuestros ganados, y por ellos os daré víveres. 17Y habiéndolos traído, les dio alimento en pago de los caballos, y de las ovejas, y de los bueyes y de los asnos; y los sustentó aquel año en cambio de los ganados. 18Volvieron asimismo al año segundo, o siguiente, y le dijeron: No te ocultaremos, señor nuestro, que no nos queda ni ganado, ni dinero; y bien ves que a excepción de nuestros cuerpos, y de la tierra, nada más tenemos. 19¿Por qué, pues, nos dejarás morir delante de tus ojos? Tanto nosotros, como nuestras tierras, seremos tuyos; cómpranos para servicio del rey8, y danos con qué sembrar, no sea que pereciendo los labradores, quede la tierra despoblada.

20Compró, pues, José todas las tierras de Egipto, vendiendo cada uno sus posesiones a causa del rigor del hambre; y las adquirió para el faraón, 21con todos sus pueblos, desde un cabo de Egipto hasta el otro9, 22excepto las tierras de los sacerdotes10 que el rey les había dado; a los cuales también se les distribuía cierta cantidad de alimentos de los graneros públicos; y por consiguiente, no se vieron forzados a vender sus heredades.

23Después de esto, dijo José a los pueblos: Ya veis que el faraón queda dueño de vosotros y de vuestras tierras. Tomad semillas y sembrad los campos, 24para que podáis tener frutos. Daréis al rey la quinta parte11; las otras cuatro os las dejo para simiente y mantenimiento de las familias y de vuestros hijos. 25La vida nos has dado12, respondieron ellos; con que nos mire favorablemente el señor nuestro, alegres serviremos al rey. 26Desde aquel tiempo hasta el día de hoy, se paga el quinto a los reyes13 en toda la tierra de Egipto, lo que ha venido a ser como ley; salvo las tierras de los sacerdotes, las cuales quedaron exentas de esta contribución.

Jacob pide ser enterrado en Canaán

27Fijó, pues, Israel su morada en Egipto, es a saber, en la tierra de Gesén, cuya posesión se le dio, donde se aumentó y multiplicó sobremanera14. 28Y vivió en ella diecisiete años15; con lo que todos los días de su vida fueron ciento cuarenta y siete años. 29Pero como viese que se acercaba el día de su muerte, llamó a su hijo José y le dijo: Si es que me amas de veras, pon tu mano debajo de mi muslo16, y me harás la merced de prometerme con toda verdad, que no me darás sepultura en Egipto, 30sino que iré a descansar con mis padres17; y sacándome de esta tierra, me pondrás en el sepulcro de mis antepasados. Le respondió José: Yo cumpliré lo que has mandado. 31Y Jacob: Júramelo pues. Y mientras José juraba, Israel adoró a Dios vuelto hacia la cabecera de la cama18.

Pausa

Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.

  1. Jacob llamó a su vida «peregrinación». ¿Hacia dónde camina la tuya?
  2. El viejo pastor bendijo al rey. ¿A quién podrías bendecir tú hoy, aunque parezca más importante que tú?
  3. José repartía el pan «según el número de los niños». ¿En quiénes piensas primero cuando organizas tus bienes y tu tiempo?
Para orarSeñor, que en los días de mi peregrinación no olvide que mi patria está en ti.
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Las 18 notas del capítulo
  1. 1ContextoGn 47,2

    «presentó al rey cinco de sus hermanos»

    El número cinco vuelve una y otra vez en la historia de José: la quinta parte de la cosecha (41,34; 47,24), la porción cinco veces mayor de Benjamín (43,34), los cinco años de hambre que faltan (45,6.11), los cinco vestidos (45,22) y ahora cinco hermanos. Algunos comentaristas ven en ello un rasgo del colorido egipcio del relato.

  2. 2ContextoGn 47,4

    «Hemos venido para vivir algún tiempo en tu tierra»

    Un papiro egipcio de hacia 1210 a. C. (el papiro Anastasi VI) conserva el informe de un funcionario de la frontera: ha dejado pasar a unas tribus de pastores de Edom por la fortaleza del Wadi Tumilat hacia los estanques del delta, «para mantenerlos con vida a ellos y a sus rebaños». Es exactamente la situación de la familia de Jacob.

  3. 3PalabraGn 47,7

    «Jacob le saludó deseándole toda suerte de felicidades»

    El hebreo dice sencillamente que «Jacob bendijo al faraón», al llegar y al despedirse (v. 10). El viejo pastor extranjero bendice al rey más poderoso de la tierra. La Carta a los Hebreos recuerda que el menor es bendecido por el mayor (Heb 7,7): ante Dios, la grandeza está en quien lleva la promesa.

  4. 4FeGn 47,9

    «Los días de mi peregrinación»

    Jacob describe su vida como el camino de un forastero: días «pocos y trabajosos». La fe cristiana ha hecho suya esta imagen: somos «extranjeros y peregrinos en la tierra» (Heb 11,13; 1 Pe 2,11), y en la Salve rezamos «gimiendo y llorando en este valle de lágrimas».

  5. 5ContextoGn 47,11

    «la posesión de Ramesés»

    La ciudad de Ramsés (Pi-Ramsés), en el delta, fue construida por el faraón Ramsés II en el siglo XIII a. C., y en ella trabajarán como esclavos los israelitas (Éx 1,11). El autor llama a la región con un nombre posterior, como cuando usamos un nombre moderno para hablar de un lugar antiguo.

  6. 6PalabraGn 47,12

    «dando a cada uno lo necesario para vivir»

    El hebreo dice «según el número de los niños»: José reparte el pan teniendo en cuenta a los más pequeños de cada familia. Es un detalle de ternura en medio de la administración: el gobernador no piensa solo en cifras, sino en las bocas que hay que alimentar.

  7. 7FeGn 47,14

    «lo puso en el erario del rey»

    José no se queda con nada: todo el dinero va al tesoro del faraón. El administrador fiel no se aprovecha de su cargo, como hará Samuel, que podrá preguntar al pueblo si alguna vez se quedó con algo ajeno (1 Sam 12,3-5). Jesús alabará al «administrador fiel y prudente» (Lc 12,42).

  8. 8ContextoGn 47,19

    «cómpranos para servicio del rey»

    El pueblo hambriento entrega primero el dinero, luego el ganado y al fin las tierras y su propia libertad. Para el narrador, José salva al pueblo de morir de hambre (v. 25). Al lector de hoy, esta concentración de todo en manos del rey puede inquietarle, y con razón: en el Éxodo veremos a un faraón que esclaviza a los hijos de Israel.

  9. 9PalabraGn 47,21

    «con todos sus pueblos, desde un cabo de Egipto hasta el otro»

    Aquí los textos antiguos difieren. El hebreo dice que José «trasladó al pueblo a las ciudades», quizá para repartir mejor el grano; el Pentateuco samaritano y la traducción griega dicen que «los hizo siervos», con una palabra casi igual en hebreo. Torres Amat, con la Vulgata, dice que adquirió las tierras «con todos sus pueblos».

  10. 10ContextoGn 47,22

    «excepto las tierras de los sacerdotes»

    Los templos egipcios poseían enormes extensiones de tierra. Un papiro del faraón Ramsés III (el papiro Harris I) enumera las tierras, los rebaños y los trabajadores que el rey había dado a los templos. Orígenes, en sus homilías sobre el Génesis, contrapone a estos sacerdotes, que conservan sus tierras, con los sacerdotes del Señor, cuya herencia es Dios mismo (Nm 18,20).

  11. 11ContextoGn 47,24

    «Daréis al rey la quinta parte»

    El impuesto del veinte por ciento se vuelve permanente (v. 26). Para la época no era una carga exagerada: en otros lugares del antiguo Oriente los campesinos entregaban con frecuencia una parte mayor de la cosecha.

  12. 12FeGn 47,25

    «La vida nos has dado»

    El hebreo dice «nos has mantenido con vida», el mismo verbo que José usó al explicar el plan de Dios: «para conservaros con vida» (45,7), y que repetirá al final: «para mantener con vida a un pueblo numeroso» (50,20). La salvación de Israel y la de Egipto van juntas.

  13. 13ContextoGn 47,26

    «se paga el quinto a los reyes»

    Los historiadores griegos conocieron sistemas parecidos: Heródoto cuenta que un rey llamado Sesostris repartió la tierra entre los egipcios y les cobró una renta anual (Historias II,109), y Diodoro de Sicilia dice que la tierra de Egipto se dividía entre los sacerdotes, el rey y los guerreros (Biblioteca histórica I,73).

  14. 14ConexiónGn 47,27

    «se aumentó y multiplicó sobremanera»

    Se cumple la bendición de la creación, «creced y multiplicaos» (1,28), y la promesa hecha a Abrahán. El Éxodo empieza precisamente aquí: los hijos de Israel se multiplicaron tanto que el nuevo faraón empezó a temerlos (Éx 1,7-9).

  15. 15ContextoGn 47,28

    «vivió en ella diecisiete años»

    Según el hebreo, José vivió diecisiete años con su padre antes de ser vendido (37,2), y ahora Jacob vive diecisiete años con José en Egipto. Muere con 147 años, menos que Abrahán (175) e Isaac (180), como él mismo había dicho al faraón (v. 9). Aquí empieza la última lectura sinagogal del Génesis, Vayejí, «Y vivió».

  16. 16ContextoGn 47,29

    «pon tu mano debajo de mi muslo»

    Es el mismo juramento solemne que Abrahán pidió a su criado (ver nota a 24,2). Jacob quiere asegurarse de que no lo enterrarán en Egipto, por muy honrosa que fuera una tumba egipcia: su lugar está en la tierra de la promesa.

  17. 17PalabraGn 47,30

    «iré a descansar con mis padres»

    El hebreo dice «me acostaré con mis padres», una imagen de la muerte como un sueño junto a los antepasados. El Nuevo Testamento hablará de los difuntos como de «los que duermen» en espera de la resurrección (1 Tes 4,13-14), y de ahí viene la palabra «cementerio», que en griego significa «dormitorio».

  18. 18PalabraGn 47,31

    «vuelto hacia la cabecera de la cama»

    En hebreo, «cama» (mittá) y «bastón» (matté) se escriben con las mismas consonantes. La traducción griega leyó «bastón», y así lo cita la Carta a los Hebreos: Jacob «adoró apoyado en la punta de su bastón» (Heb 11,21). La Vulgata leyó «cama».