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Génesis 20 · Abrahán y Abimelec
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Génesis

Génesis 20: Abrahán y Abimelec

18 versículos · 16 notas · 3 min de lecturaPausa

Una escena que ya conocemos (12,10-20): Abrahán vuelve a hacer pasar a Sara por su hermana. Esta vez el extranjero, el rey Abimelec de Gerara, resulta más temeroso de Dios que el propio patriarca, y repite ante Dios casi las mismas palabras que Abrahán dijo por Sodoma: ¿matarás a un inocente? El capítulo está colocado justo antes del nacimiento de Isaac, como si la promesa corriera un último peligro. Y aun así, Abrahán es llamado «profeta», y su oración sana.

Sara en Gerara

1Habiendo partido de allí Abrahán hacia la tierra meridional1, habitó entre Cades y Sur: y se hospedó en Gerara2. 2Y hablando de Sara su esposa, dijo o dio a entender que era hermana suya3. Por lo que Abimelec, rey de Gerara, envió por ella, y se la tomó. 3Pero Dios por la noche apareció en sueños a Abimelec4, y le dijo: Mira que tú morirás por causa de la mujer que has tomado: porque tiene marido. 4Es de saber que Abimelec no la había tocado, y así respondió: ¿Cómo, Señor, tú castigarás de muerte a gente ignorante, pero justa?5; ¿a un hombre inocente? 5¿No me dijo él mismo: Es hermana mía: y ella misma afirmó: Hermano mío es? Yo hice esto con sencillo corazón6, y obrando con intención pura. 6Le dijo Dios: Yo también sé que lo hiciste con corazón sencillo: y por eso te he preservado de pecar contra mí7, ni permití que la tocases. 7Ahora, pues, restituya la mujer a su marido, porque él es un profeta8; y rogará por ti, y vivirás; mas si no quisieres restituirla, sábete que morirás infaliblemente tú y todas las cosas tuyas.

Abimelec reprocha a Abrahán

8Con esto al instante, siendo aún de noche, se levantó Abimelec, y llamó a todos sus criados y les contó palabra por palabra todo lo referido, y quedaron todos ellos muy amedrentados. 9Llamó también Abimelec a Abrahán, y le dijo: ¿Qué es lo que has hecho con nosotros?; o ¿en qué te hemos ofendido, para que me hayas expuesto a mí y a mi pueblo a un gran pecado? Has hecho con nosotros lo que hacer no debiste9. 10Y querellándose de nuevo, dijo: ¿Qué has visto tú, para portarte así con nosotros? 11Respondió Abrahán: Pensé y dije allá en mi interior: Quizá no hay temor de Dios en este lugar10, y me quitarán la vida por causa de mi mujer: 12Por otra parte verdaderamente también es hermana mía, hija o nieta de mi padre, pero no de mi madre11, y yo me casé con ella. 13Pero después que Dios me hizo salir de la casa de mi padre12, a ella le dije: La merced que me has de hacer es que en cualquier lugar a que lleguemos, digas que soy hermano tuyo.

14En seguida Abimelec mandó traer ovejas y bueyes, esclavos y esclavas, de que hizo donación a Abrahán, y le restituyó a Sara su esposa, 15y añadió: Ahí tenéis el país, habita en donde gustares13. 16Mas a Sara le dijo: Mira que he dado a tu hermano mil monedas de plata14, para que, en cualquier lugar que vayas, tengas siempre un velo sobre los ojos en señal de casada delante de todos aquéllos con quienes te hallares: y acuérdate de que has sido cogida y reputada por soltera. 17Y haciendo oración Abrahán, sanó Dios a Abimelec15 y a su mujer, y a sus esclavos, y volvieron a tener hijos. 18Porque el Señor había vuelto estériles a todas las mujeres16 de la casa de Abimelec por lo sucedido con Sara mujer de Abrahán.

Pausa

Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.

  1. ¿Tienes prejuicios sobre la fe o la honradez de alguien que piensa distinto de ti?
  2. Abrahán volvió a caer en el mismo error. ¿Cuál es tu «recaída» habitual, y cómo la llevas a Dios?
Para orarSeñor, que no me canse de levantarme, y que tu fidelidad sea más fuerte que mis caídas.
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Las 16 notas del capítulo
  1. 1PalabraGn 20,1

    «hacia la tierra meridional»

    El hebreo dice «hacia el Négueb», palabra que significa «el seco» y, por eso, «el sur»: la región semidesértica entre Hebrón y el Sinaí, que hoy llamamos Néguev. Abrahán vive como un nómada que se desplaza con sus rebaños de un pozo a otro.

  2. 2ContextoGn 20,1

    «Gerara»

    Gerara era una ciudad del sur de Canaán, entre Gaza y Bersabee; suele identificarse con Tel Haror, junto al arroyo de Gerar. Abrahán vive allí como forastero, sin derechos, a merced de un rey local.

  3. 3ContextoGn 20,2

    «dijo o dio a entender que era hermana suya»

    La misma estratagema de 12,10-20. Después de tantas promesas, y justo cuando Sara va a concebir a Isaac, Abrahán vuelve a caer en el mismo miedo. Hace décadas se explicó esta costumbre por unos contratos de Nuzi en los que una esposa era adoptada como «hermana»; hoy esa explicación se considera poco sólida. La fe crece despacio y con recaídas.

  4. 4ConexiónGn 20,3

    «Dios por la noche apareció en sueños a Abimelec»

    Dios habla también a los paganos, a menudo en sueños: a Abimelec, a Labán (31,24), al faraón (41,1), a Nabucodonosor (Dn 2,1) y a los magos de Oriente (Mt 2,12). No es un Dios encerrado en un pueblo: es el Señor de todos los hombres.

  5. 5FeGn 20,4

    «¿Cómo, Señor, tú castigarás de muerte a gente ignorante,…»

    Abimelec repite casi las palabras de Abrahán ante Sodoma: «¿destruirás al justo con el impío?» (18,23). La ironía es fuerte: el pagano invoca ante Dios la justicia, mientras el amigo de Dios ha mentido por miedo.

  6. 6PalabraGn 20,5

    «con sencillo corazón»

    El hebreo dice «con integridad (tom) de corazón», la misma palabra que define a Job, «íntegro y recto» (Job 1,1). Dios mismo reconoce esa integridad en el v. 6. La conciencia recta existe también fuera del pueblo elegido.

  7. 7FeGn 20,6

    «por eso te he preservado de pecar contra mí»

    Dios reconoce la buena fe del rey pagano y lo protege. Fíjate en la expresión: tomar la mujer de otro es pecar «contra Dios», no solo contra el marido, como dirá José ante la mujer de Putifar (39,9). Para la Biblia, también quienes no pertenecen al pueblo elegido tienen conciencia y pueden obrar con rectitud (Rom 2,14-15).

  8. 8PalabraGn 20,7

    «porque él es un profeta»

    Primera vez que aparece en la Biblia la palabra «profeta» (nabí). Aquí no designa a quien anuncia el futuro, sino a un hombre cercano a Dios cuya oración es eficaz (v. 17). En este mismo versículo aparece también por primera vez el verbo hebreo hitpalel, «orar»: «rogará por ti».

  9. 9FeGn 20,9

    «Has hecho con nosotros lo que hacer no debiste»

    Literalmente: «has hecho cosas que no se hacen». El pagano sabe lo que no se debe hacer sin haber recibido la Ley de Moisés. Es lo que la Iglesia llama ley natural: el sentido moral que Dios ha inscrito en el corazón de todo ser humano y que es común a todos los pueblos (Catecismo, nn. 1954-1956).

  10. 10FeGn 20,11

    «Quizá no hay temor de Dios en este lugar»

    Abrahán prejuzga a los extranjeros, y resulta que entre ellos sí hay temor de Dios: el rey y sus siervos «quedaron muy amedrentados» (v. 8). A veces juzgamos mal la fe de los demás, y el miedo nos hace pecar contra los que imaginamos peores que nosotros.

  11. 11ContextoGn 20,12

    «hija o nieta de mi padre, pero no de mi madre»

    Sara era media hermana de Abrahán, hija de su padre pero no de su madre. Estos matrimonios fueron prohibidos después por la Ley de Moisés (Lv 18,9). Torres Amat añade «o nieta» para suavizar: así la leyeron algunos comentaristas, que hacían de Sara una sobrina.

  12. 12PalabraGn 20,13

    «después que Dios me hizo salir de la casa de mi padre»

    En hebreo, el verbo va en plural con Elohim, «Dios», algo muy raro: «los dioses me hicieron errar». Quizá Abrahán habla como lo entendería un pagano, o quizá el narrador usa una forma antigua. El verbo significa además «vagar sin rumbo»: así recuerda Abrahán su llamada (12,1), como una vida errante.

  13. 13ContextoGn 20,15

    «Ahí tenéis el país, habita en donde gustares»

    El contraste con el faraón es claro: aquel expulsó a Abram de Egipto (12,19-20); Abimelec, en cambio, le ofrece quedarse en su tierra. El pagano ofendido es más generoso que el patriarca que lo engañó.

  14. 14PalabraGn 20,16

    «mil monedas de plata»

    En aquella época no había monedas: se pagaba con plata pesada en balanza. Las primeras monedas aparecieron en Lidia, en la actual Turquía, hacia el siglo VII a. C. La Vulgata traduce literalmente, como el hebreo, «velo de los ojos» (velamen oculorum); «en señal de casada» es una glosa de Torres Amat, que sigue una interpretación antigua. La expresión hebrea indica probablemente una reparación pública del honor de Sara.

  15. 15FeGn 20,17

    «haciendo oración Abrahán, sanó Dios a Abimelec»

    El que había faltado intercede por el ofendido, y Dios escucha su oración. Lo mismo pasará al final del libro de Job, cuando Dios pida a Job que rece por sus amigos (Job 42,8-10). La oración del justo «tiene mucho poder» (Sant 5,16), y Dios sigue contando con sus elegidos a pesar de sus faltas.

  16. 16ContextoGn 20,18

    «el Señor había vuelto estériles a todas las mujeres»

    El hebreo dice que el Señor «había cerrado todo seno». El detalle prepara la escena siguiente con una ironía: en el capítulo 21 el mismo Señor abrirá el seno de Sara. En la Biblia, el Dios que da la vida es quien cierra y abre el seno materno (1 Sam 1,5-6; Gn 30,22).