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Génesis 42 · Los hermanos bajan a Egipto
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Génesis

Génesis 42: Los hermanos bajan a Egipto

38 versículos · 22 notas · 5 min de lecturaPausa

El hambre llega a Canaán, y diez hermanos de José bajan a Egipto a comprar trigo. Se postran ante el gobernador sin reconocerlo, y se cumple el primer sueño. José los reconoce, pero no se descubre: los acusa de espías, los encarcela tres días y retiene a Simeón como rehén hasta que traigan a Benjamín. Empieza así una serie de pruebas que ocupa tres capítulos (42–44). No son venganza: José necesita saber si sus hermanos han cambiado. Y en la prueba, la conciencia de los hermanos, dormida durante veinte años, se despierta.

Diez hermanos en Egipto

1Y oyendo Jacob que se vendían víveres en Egipto, dijo a sus hijos: ¿Por qué os estáis sin hacer ninguna diligencia?12He oído que se vende trigo en Egipto; bajad allá2, y compradnos lo necesario, para que podamos vivir, y no muramos de hambre. 3Bajando, pues, diez hermanos de José3 a comprar granos en Egipto, 4retenido en casa Benjamín4 por Jacob, que dijo a sus hermanos: No sea que le suceda en el camino algún desastre. 5Entraron en la tierra de Egipto con otras gentes que iban también a comprar; porque se sentía el hambre en la tierra de Canaán.

6Y en la tierra de Egipto mandaba José, y a su arbitrio se vendían los granos a los pueblos. Pues como sus hermanos le hubiesen adorado5, 7y José los conoció a ellos, hablándoles con alguna aspereza como a extraños6, les preguntó: ¿De dónde venís vosotros? De la tierra de Canaán, respondieron, a comprar lo necesario para el sustento. 8Y aunque conoció José a sus hermanos, no fue conocido de ellos7.

9Entonces, acordándose de los sueños que había tenido en otro tiempo, les dijo: Vosotros sois espías8 que habéis venido a reconocer los parajes menos fortificados de la tierra. 10Señor, no es así, respondieron ellos; sino que tus siervos han venido a comprar qué comer. 11Todos somos hijos de un mismo padre9: venimos en paz, ni tus siervos maquinan mal alguno. 12José les respondió: No, antes muy al contrario, vosotros habéis venido a observar los lugares indefensos de este país. 13Mas ellos dijeron: Somos nosotros siervos tuyos, doce hermanos, hijos de un mismo padre, en la tierra de Canaán; el más chico queda con nuestro padre, el otro ya no existe10. 14Ahora me confirmo, dijo José, en lo que tengo dicho: Espías sois. 15Desde luego voy a probar si decís la verdad: por vida del faraón11 que no saldréis de aquí hasta tanto que comparezca ese vuestro hermano más chico. 16Enviad uno de vosotros que le traiga; y vosotros, entre tanto, quedaréis presos, mientras se averigua si son falsas o verdaderas las cosas que habéis dicho; cuando no, por vida del faraón que espías sois.

La prueba

17En consecuencia los metió en la cárcel por tres días12. 18Pero al tercero, sacándolos de ella, dijo: Haced lo que os he dicho, y quedaréis con vida; porque yo temo a Dios13. 19Si sois gente de paz, quede atado en la cárcel un hermano vuestro; y vosotros id a llevar a vuestras casas los granos que habéis comprado, 20y traedme a vuestro hermano menor, para que yo pueda certificarme de vuestros dichos y vosotros no seáis condenados a muerte. Lo hicieron como él decía,

21y conversaban entre sí, diciendo: Justamente padecemos lo que padecemos14, por haber pecado contra nuestro hermano, y porque al ver las angustias de su alma, cuando nos rogaba que tuviésemos compasión de él, nosotros no le escuchamos; por esto nos ha sobrevenido esta tribulación. 22Uno de ellos, Rubén, dijo: ¿Por ventura no os dije yo entonces: No cometáis ese crimen contra el muchacho, y no hicisteis caso? Mirad cómo Dios nos demanda su sangre15. 23No sabían ellos que José los entendía, pues les hablaba por intérprete16. 24Y se retiró por un poco de tiempo, y lloró17; y habiendo vuelto, les habló otra vez. 25E hizo prender a Simeón18, y atarle en presencia de ellos; y mandó a los ministros que les llenasen de trigo los costales, y el dinero de cada uno lo metiesen dentro de los sacos, dándoles además víveres para el camino; los cuales así lo hicieron.

El regreso a Canaán

26Con esto, cargando ellos el grano en sus jumentos, marcharon. 27En la posada, abriendo uno de ellos el costal para dar un pienso al jumento, visto el dinero en la boca del saco, 28dijo a sus hermanos: Me han vuelto el dinero; vedle aquí en el saco. Ellos, atónitos y sobresaltados, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto que ha hecho Dios con nosotros?19

29Llegaron, en fin, a su padre Jacob, en el país de Canaán, y le contaron todo lo acontecido, diciendo: 30El señor de aquella tierra nos habló con aspereza, y pensó que íbamos a espiar el país. 31Nosotros le respondimos: Somos gente de paz, no maquinamos asechanza alguna. 32Doce hermanos fuimos hijos de un mismo padre: uno ya no existe y el más pequeño está con nuestro padre en tierra de Canaán. 33Nos dijo él: De este modo averiguaré si sois gente de paz: dejad en mi poder un hermano vuestro, y tomad los víveres que necesitéis para vuestras familias, e idos, 34y traedme vuestro hermano el más pequeño, a fin de que yo conozca que no sois espías, y vosotros podáis recobrar a éste que queda preso, y en adelante tengáis facultad de venir a comprar aquí lo que quisiereis.

35Dicho esto, al vaciar los granos, todos hallaron atado el dinero en la boca de los costales20; y todos a una quedaron asombrados. 36Les dijo entonces su padre Jacob: Vosotros me habéis dejado sin hijos. José ya no existe; Simeón está en cadenas; y queréis aun quitarme a Benjamín; todos estos desastres han recaído sobre mí. 37Le respondió Rubén: Quita la vida a mis dos hijos21 si yo no te le devolviere; entrégamele a mí, que yo te le restituiré. 38Pero Jacob replicó: No irá mi hijo con vosotros; su hermano murió, y ha quedado sólo éste; si le acaeciere algún desastre en el país a donde vais, precipitaréis con la pesadumbre mis canas en el sepulcro22.

Pausa

Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.

  1. Los hermanos tardaron veinte años en hablar de su pecado. ¿Hay algo en tu pasado que todavía no has puesto en palabras ante Dios?
  2. «No está», decían los hermanos, para no decir «lo vendimos». ¿Qué palabras usas tú para no llamar a tus faltas por su nombre?
  3. José puso a prueba a sus hermanos sin buscar venganza. ¿Cómo distingues tú entre justicia y rencor?
Para orarSeñor, que la memoria de mis culpas no me hunda, sino que me lleve a tu misericordia.
Lo que escribes se guarda solo en este dispositivo. Guardado.Ver todo lo que escribí
Las 22 notas del capítulo
  1. 1PalabraGn 42,1

    «¿Por qué os estáis sin hacer ninguna diligencia?»

    El hebreo dice: «¿por qué os estáis mirando unos a otros?». Es una imagen viva de la parálisis de los hermanos: quizá ninguno quiere ir a Egipto, el país adonde vendieron a José.

  2. 2PalabraGn 42,2

    «bajad allá»

    El verbo «bajar» (yarad) se repite a lo largo de toda la historia: José «fue bajado» a Egipto (39,1), Jacob dijo que «bajaría» llorando al sepulcro (37,35), y ahora los hermanos «bajan» a comprar trigo. Al final, Dios dirá a Jacob «no temas bajar a Egipto», y le promete «hacerlo subir» de nuevo (46,3-4). Bajar y subir: el ritmo del destierro y del éxodo.

  3. 3ContextoGn 42,3

    «Bajando, pues, diez hermanos de José»

    El narrador no dice «los hijos de Jacob», sino «los hermanos de José». Es justamente lo que está en juego en estos capítulos: si volverán a comportarse como hermanos. Son diez, porque Benjamín se queda en casa (v. 4).

  4. 4ContextoGn 42,4

    «retenido en casa Benjamín»

    Jacob ha trasladado su preferencia al otro hijo de Raquel. No quiere arriesgarlo, y los hermanos lo saben: veinte años después, el padre sigue prefiriendo a los hijos de la esposa amada.

  5. 5ConexiónGn 42,6

    «como sus hermanos le hubiesen adorado»

    Los hermanos se postran ante José rostro en tierra: se cumple el sueño de las gavillas (37,7), y justo cuando vienen a comprar trigo. Sobre el sentido de «adorar», ver la nota a 27,29.

  6. 6PalabraGn 42,7

    «hablándoles con alguna aspereza como a extraños»

    El hebreo juega con una misma raíz: José «los reconoció» (vayyakirem) y «se hizo el extraño» (vayyitnakker). Es la raíz de haker-na, «reconoce», con la que los hermanos engañaron a su padre (37,32). Ahora quien reconoce es José, y ellos no lo reconocen.

  7. 7ContextoGn 42,8

    «no fue conocido de ellos»

    José tenía unos diecisiete años cuando lo vendieron y ahora tiene cerca de cuarenta; va afeitado, vestido como un egipcio y habla por medio de un intérprete. Ellos, en cambio, siguen siendo los mismos.

  8. 8ContextoGn 42,9

    «Vosotros sois espías»

    La frontera oriental de Egipto estaba vigilada con fortalezas; el relato egipcio de Sinuhé (hacia 1900 a. C.) menciona los «Muros del Príncipe», levantados para frenar a los asiáticos. José recuerda sus sueños, y su dureza no es venganza: necesita saber si sus hermanos han cambiado.

  9. 9ContextoGn 42,11

    «Todos somos hijos de un mismo padre»

    Hay ironía en cada palabra: los hermanos afirman ser «hombres honrados» e «hijos de un mismo padre» ante el único que sabe que no fueron ni lo uno ni lo otro, y que es también hijo de ese padre. El lector sabe más que los personajes, y esa distancia da a toda la escena su tensión.

  10. 10PalabraGn 42,13

    «el otro ya no existe»

    El hebreo dice «el uno no está» (enennu), la misma palabra con que Rubén lamentó la desaparición de José: «el chico no está» (37,30). Es la fórmula vaga con que los hermanos llevan veinte años evitando decir la verdad: no «lo vendimos», sino «no está».

  11. 11ContextoGn 42,15

    «por vida del faraón»

    Era la fórmula egipcia de juramento: jurar por la vida del rey, considerado un dios. José habla como un egipcio, y eso le ayuda a ocultarse. La repite en el v. 16, como un funcionario que no admite réplica.

  12. 12FeGn 42,17

    «los metió en la cárcel por tres días»

    Los hermanos prueban un poco de lo que hicieron sufrir a José en la cisterna. Tres días de encierro son también tres días para pensar. Al tercer día, José cambia su exigencia: se quedará uno solo, y los demás llevarán trigo a sus familias.

  13. 13FeGn 42,18

    «porque yo temo a Dios»

    En el Génesis, «temer a Dios» significa tener una conciencia que pone límites a la propia fuerza: Abrahán creyó que en Gerara «no había temor de Dios» (20,11), y Dios reconoció la fe de Abrahán diciendo «ahora sé que temes a Dios» (22,12). El poderoso gobernador egipcio deja entrever así su verdadera identidad.

  14. 14FeGn 42,21

    «Justamente padecemos lo que padecemos»

    Por primera vez, los hermanos hablan de su pecado, veinte años después. El texto añade un detalle que el capítulo 37 calló: José les rogó llorando, y ellos no lo escucharon. La culpa no se olvida; el sufrimiento la saca a la luz y abre el camino a la conversión.

  15. 15PalabraGn 42,22

    «Mirad cómo Dios nos demanda su sangre»

    El hebreo dice «su sangre es reclamada», con el mismo verbo con que Dios dijo a Noé que reclamaría la sangre de todo hombre a su hermano (9,5). Torres Amat añade «Dios» para explicar quién la reclama. Rubén cree que José ha muerto, y sus hermanos no lo desmienten.

  16. 16ContextoGn 42,23

    «les hablaba por intérprete»

    José oye todo lo que dicen en hebreo, mientras ellos creen que no los entiende. Así descubre que se arrepienten, y que Rubén quiso salvarlo. Egipto tenía intérpretes para tratar con los extranjeros, y la correspondencia diplomática de la época, como las cartas de El Amarna, se escribía en acadio, la lengua internacional del antiguo Oriente.

  17. 17ContextoGn 42,24

    «se retiró por un poco de tiempo, y lloró»

    Es la primera vez que José llora en esta historia, y lo hará muchas veces más (43,30; 45,2.14-15; 46,29; 50,1.17). El gobernador poderoso tiene un corazón herido que todavía ama a sus hermanos.

  18. 18ContextoGn 42,25

    «E hizo prender a Simeón»

    José elige a Simeón, el segundo hijo, quizá porque Rubén, el mayor, había intentado salvarlo (v. 22). Una tradición judía dice que fue Simeón quien lo arrojó a la cisterna. Simeón es también el violento de Siquem (34,25).

  19. 19FeGn 42,28

    «¿Qué es esto que ha hecho Dios con nosotros?»

    En el hebreo, es la primera vez que los hermanos nombran a Dios en toda la historia (en el v. 22 es Torres Amat quien añade «Dios»). El dinero devuelto, que era un regalo de José, lo viven como una amenaza: la conciencia culpable lo lee todo como castigo.

  20. 20ContextoGn 42,35

    «todos hallaron atado el dinero en la boca de los costales»

    Hay una pequeña tensión en el relato: en el v. 27 uno de ellos encuentra su dinero en la posada, y aquí todos lo encuentran al llegar a casa, como si fuera la primera vez. Quizá el narrador combinó dos versiones de la historia, o quizá solo uno había abierto su saco en el camino. El efecto es el mismo: el miedo crece.

  21. 21ContextoGn 42,37

    «Quita la vida a mis dos hijos»

    La propuesta de Rubén es desesperada y absurda: ¿qué consuelo sería para Jacob perder a dos nietos? Más tarde, Judá ofrecerá algo muy distinto: a sí mismo (43,9).

  22. 22PalabraGn 42,38

    «precipitaréis con la pesadumbre mis canas en el sepulcro»

    Otra vez el sheol, la morada de los muertos (ver nota a 37,35). Jacob vive desde hace veinte años con el luto en el alma, y no está dispuesto a arriesgar al único hijo de Raquel que le queda.