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Génesis 29 · Jacob en casa de Labán
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Génesis

Génesis 29: Jacob en casa de Labán

35 versículos · 22 notas · 4 min de lectura1 cuadro · Pausa

El fugitivo llega a Harán y encuentra a Raquel junto a un pozo, como el criado de Abrahán encontró a Rebeca. El capítulo tiene tres momentos: el encuentro en el pozo y la acogida de Labán (vv. 1-14), el trato de los siete años y el engaño de la noche de bodas (vv. 15-30), y el nacimiento de los cuatro primeros hijos de Lía (vv. 31-35). Jacob se enamora, trabaja siete años por Raquel «y le parecían pocos días», y descubre al amanecer que le han dado a otra. El que engañó a su padre ciego es engañado en la oscuridad.

Raquel junto al pozo

1Prosiguiendo después Jacob su viaje llegó al país de Oriente1. 2Y vio un pozo en el campo2, y cerca de él tres hatos de ovejas sesteando, porque de él se abrevaban los ganados, y el brocal estaba tapado con una gran piedra. 3Por cuanto la costumbre era que después de reunidos todos los hatos de ovejas, removían la piedra3, y una vez abrevadas, volvían a ponerla sobre el pozo. 4Y dijo a los pastores: Hermanos, ¿de dónde sois?4 Los cuales respondieron: De Harán. 5Les preguntó: ¿Conocéis acaso a Labán, hijo de Nacor? Dijeron: Sí que le conocemos. 6¿Lo pasa bien?5, dijo él. Bueno está, respondieron, y he allí a Raquel, hija suya, que viene con su rebaño. 7Les dijo Jacob: Aún falta mucho del día, ni es tiempo de recoger todavía el ganado en los apriscos; dad ahora de beber a las ovejas, y después volvedlas a pacer. 8Respondieron ellos: No podemos hacerlo, hasta que se junten todos los ganados, y quitemos la piedra del brocal del pozo para abrevar los rebaños.

9Aún estaban hablando, cuando he aquí que llega Raquel con las ovejas de su padre; pues ella misma pastoreaba el rebaño6. 10Jacob luego que la vio, sabiendo ser su prima hermana, y las ovejas de Labán su tío materno, removió la piedra con que se cerraba el pozo. 11Y abrevada la grey, besó a Raquel, y lloró a voz en grito7, 12después que le había declarado ya cómo era su hermano de su padre, e hijo de Rebeca; mas ella sin detenerse corrió a decírselo a su padre.

13El cual oyendo que había venido Jacob, hijo de su hermana, salió corriendo a recibirle8; y habiéndole abrazado, y dado mil besos, le condujo a su casa. Entendidos los motivos del viaje, 14respondió: Hueso mío eres, y carne mía9, yo cuidaré de ti. Y pasado que fue un mes,

El engaño de Labán

15le dijo: ¿Acaso porque eres hermano mío, me has de servir de balde? Dime qué recompensa quieres. 16Tenía Labán dos hijas, de las cuales la mayor se llamaba Lía: y la menor Raquel. 17Pero Lía tenía los ojos legañosos10; Raquel era de lindo semblante y de hermoso talle. 18De la cual enamorado Jacob, dijo: Yo te serviré por Raquel, tu hija menor, siete años11. 19Respondió Labán: Mejor es que yo te la dé a ti que a un extraño, quédate conmigo. 20Sirvió, pues, Jacob por Raquel siete años; y aún le parecían pocos días, atendido su grande amor por ella12. 21Dijo después a Labán: Dame mi esposa: pues ya llegó el tiempo de casarme con ella. 22Entonces Labán, convidados un sinfín de amigos a un banquete, celebró las bodas. 23Mas por la noche le metió en el tálamo a su hija Lía13, 24dando a su hija una esclava, llamada Zelfa14 para que le sirviese. Y habiendo ido Jacob a recogerse con ella según costumbre, venida la mañana, se halló con que era Lía. 25Por lo que dijo a su suegro: ¿Qué es lo que has hecho conmigo?; ¿no te he servido yo por Raquel?; ¿por qué me has engañado?1526Respondió Labán: No se usa en nuestro país el casar primero las menores16. 27Cumple la semana de los días de la boda17, que yo te daré también la otra por siete años más de servirme. 28Condescendió con la propuesta; y pasada la semana, tomó por mujer a Raquel, 29a quien el padre había dado a Bala por esclava. 30Gozando en fin Jacob del matrimonio tan deseado, amó más a la segunda que a la primera18, y sirvió en casa de Labán otros siete años.

Los primeros hijos de Lía

31Pero como viese el Señor que Jacob hacía poco aprecio a Lía19, la hizo fecunda, quedándose estéril la hermana. 32Concibió, pues, y parió un hijo, y le puso por nombre Rubén20, diciendo: El Señor miró mi humillación, ahora me amará mi marido. 33Segunda vez concibió y parió un hijo, y dijo: Por cuanto el Señor entendió que yo era tenida en menos, me ha dado también este hijo; por eso le llamó Simeón. 34Tercera vez concibió, y dio a luz otro hijo; y dijo: Ahora se unirá y estrechará más conmigo mi marido, pues le he parido tres hijos; y por tanto le dio el nombre de Leví21. 35Cuarta vez concibió, y parió un hijo, y dijo: Ahora sí que alabaré al Señor; y aludiendo a esto, le llamó Judá22, y cesó de parir por algún tiempo.

Cuadro

El engañador engañado

El engañoCómo vuelve
Jacob engaña a su padre ciego, disfrazado de su hermano (27,18-24)Labán lo engaña de noche con una novia velada (29,23-25)
El menor se pone en el lugar del mayor (27,19)«No se usa casar primero a la menor»: la mayor ocupa el lugar de la menor (29,26)
Un cabrito y el vestido del hermano (27,9.15-16)Un cabrito y la túnica del hermano (37,31-33)
Isaac «no reconoce» a su hijo (27,23)«Reconoce si es la túnica de tu hijo» (37,32); «reconoce de quién es este sello» (38,25)
Labán cambia diez veces la paga de Jacob (31,7)Jacob se enriquece con las varas y la selección del ganado (30,37-43)
Labán vende a sus hijas y se queda con el precio (31,15)Raquel le roba los ídolos y lo burla sentada sobre ellos (31,19.34-35)
Los hermanos engañan a Siquem con la circuncisión (34,13)Jacob maldice su furor en su lecho de muerte (49,5-7)
Los hermanos engañan a su padre sobre José (37,31-35)José los pone a prueba sin dejarse reconocer (42 – 44)
Judá niega a Tamar el marido que le debe (38,11.14)Tamar lo engaña disfrazada, y él confiesa: «ella es más justa que yo» (38,26)

«Con la medida con que midáis seréis medidos» (Mt 7,2). El Génesis casi nunca comenta, pero repite palabras y objetos para que el lector vea cómo el engaño vuelve sobre quien lo practica. La cadena solo se rompe con el perdón de José: «vosotros pensasteis hacerme un mal; pero Dios lo convirtió en bien» (50,20).

Pausa

Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.

  1. Jacob trabajó siete años «y le parecían pocos días». ¿Por quién o por qué estás dispuesto a esforzarte así?
  2. Lía puso a sus hijos nombres que expresaban su dolor y su esperanza. ¿Qué nombre pondrías tú a la etapa que estás viviendo?
  3. Jacob probó su propia medicina en la noche de bodas. ¿Has sufrido alguna vez lo mismo que tú hiciste a otro? ¿Qué aprendiste?
Para orarSeñor, que mire a los demás como tú miraste a Lía, fijándome en el que es menos amado.
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Las 22 notas del capítulo
  1. 1PalabraGn 29,1

    «llegó al país de Oriente»

    El hebreo dice «la tierra de los hijos de Oriente», nombre de las tribus del desierto sirio y de Mesopotamia. Tras el sueño de Betel, el texto dice literalmente que Jacob «alzó sus pies»: emprende el camino con nuevo ánimo.

  2. 2ConexiónGn 29,2

    «Y vio un pozo en el campo»

    Un viajero llega de lejos, encuentra a una joven junto a un pozo, hay agua de por medio y todo termina en boda: es una escena típica de la Biblia, que se repite con Rebeca (24,11) y con Séfora, la esposa de Moisés (Éx 2,15-21). Jesús se sentará junto al pozo de Jacob a hablar con una samaritana, y le ofrecerá el agua viva (Jn 4,5-15).

  3. 3ContextoGn 29,3

    «removían la piedra»

    La piedra protegía el agua del polvo, del sol y de los robos. Era tan pesada que hacían falta varios pastores para moverla, y así nadie sacaba agua antes que los demás. Jacob la mueve solo (v. 10): es la fuerza del enamorado.

  4. 4ContextoGn 29,4

    «Hermanos, ¿de dónde sois?»

    Harán, en el actual sureste de Turquía, era una ciudad importante del norte de Mesopotamia, citada en los archivos de Mari y en textos asirios. Era un gran centro del culto al dios luna Sin: el último rey de Babilonia, Nabonido, cuya madre fue devota de ese dios en Harán, restauró su templo en el siglo VI a. C. La familia de Abrahán vivía en un mundo lleno de otros dioses (Jos 24,2).

  5. 5PalabraGn 29,6

    «¿Lo pasa bien?»

    El hebreo pregunta literalmente: «¿Hay paz (shalom) para él?», y los pastores responden «Paz». Shalom no es solo ausencia de guerra: es bienestar, salud, armonía, vida en plenitud. Es el saludo que todavía se usa en hebreo, y el que Jesús resucitado dará a sus discípulos: «La paz con vosotros» (Jn 20,19).

  6. 6ContextoGn 29,9

    «pues ella misma pastoreaba el rebaño»

    En las familias de pastores, también las hijas cuidaban los rebaños, sobre todo las jóvenes solteras, como las hijas de Jetró, una de las cuales será la esposa de Moisés (Éx 2,16). Raquel, cuyo nombre significa «oveja», aparece en escena entre sus ovejas.

  7. 7ContextoGn 29,11

    «besó a Raquel, y lloró a voz en grito»

    El beso entre parientes era un saludo normal. El llanto de Jacob deja ver lo que lleva dentro: el destierro, la soledad del camino y la alegría de encontrar a los suyos. Rashi, el gran comentarista judío medieval, imaginó otra razón: Jacob lloró porque llegaba con las manos vacías, cuando el criado de Abrahán había traído anillos y brazaletes para Rebeca.

  8. 8ContextoGn 29,13

    «salió corriendo a recibirle»

    Labán corre como corrió años antes, cuando vio el oro del criado de Abrahán (24,29-30). Jacob llega sin camellos ni regalos; el tío lo acoge, pero al cabo de un mes ya está pensando en cómo sacarle provecho.

  9. 9ConexiónGn 29,14

    «Hueso mío eres, y carne mía»

    Es una fórmula de parentesco, la misma que dice Adán ante Eva (2,23) y que las tribus dirán a David cuando lo hagan rey (2 Sam 5,1): «somos de la misma sangre». Labán reconoce a Jacob como de la familia, con los derechos y las obligaciones que eso supone.

  10. 10PalabraGn 29,17

    «Lía tenía los ojos legañosos»

    La Vulgata dice lippis oculis, «ojos legañosos» o enfermos. El hebreo dice que eran rakkot, «tiernos» o «apagados», y se discute si es un defecto o un elogio. En todo caso, el contraste con la belleza de Raquel es claro. Los nombres son pastoriles: Raquel significa «oveja», y Lía quizá «vaca».

  11. 11ConexiónGn 29,18

    «Yo te serviré por Raquel, tu hija menor, siete años»

    Jacob no tiene con qué pagar el precio de la novia, y ofrece su trabajo. Siglos después, el profeta Oseas recordará este episodio como algo que Israel no debía olvidar: «Jacob huyó a los campos de Aram; Israel sirvió por una mujer, y por una mujer guardó ganado» (Os 12,13). El antepasado del pueblo fue un emigrante que trabajó como asalariado.

  12. 12FeGn 29,20

    «le parecían pocos días, atendido su grande amor por ella»

    Uno de los versículos más bellos del Génesis sobre el amor: el que ama no cuenta el tiempo ni el esfuerzo. Jacob, que llegó sin nada, paga con siete años de trabajo el precio de la novia (en hebreo, mohar). San Pablo: «la caridad todo lo soporta» (1 Cor 13,7).

  13. 13ContextoGn 29,23

    «por la noche le metió en el tálamo a su hija Lía»

    La novia llegaba cubierta con el velo (ver nota a 24,65), y la habitación estaba a oscuras: así pudo consumarse el engaño. El que engañó a su padre ciego, disfrazado de su hermano, es engañado de noche con una novia disfrazada.

  14. 14ContextoGn 29,24

    «Zelfa»

    Dar una esclava a la hija que se casaba era parte de la dote, como muestran contratos de la antigua Mesopotamia. Zelfa y Bala (v. 29) serán madres de cuatro de las tribus de Israel: Dan, Neftalí, Gad y Aser.

  15. 15PalabraGn 29,25

    «¿por qué me has engañado?»

    El verbo hebreo (rimmitani) es de la misma raíz que la palabra con que Isaac describió lo que hizo Jacob: «vino tu hermano astutamente» (be-mirmá, 27,35). El narrador no comenta; le basta con usar la misma palabra. Jacob se queja ante Labán de lo mismo que él hizo a su padre y a su hermano.

  16. 16FeGn 29,26

    «No se usa en nuestro país el casar primero las menores»

    La respuesta de Labán hiere a Jacob donde más le duele: él, el menor, se puso en el lugar del primogénito. Sin decirlo, el texto muestra que Dios permite que Jacob pruebe su propia medicina. Las consecuencias del pecado no se borran, aunque la promesa siga en pie.

  17. 17ContextoGn 29,27

    «Cumple la semana de los días de la boda»

    Las fiestas de boda duraban siete días (Jue 14,12). Jacob recibe a Raquel al terminar esa semana, y paga por ella otros siete años de trabajo después de la boda. En una semana, el hombre que había llegado solo tiene dos esposas y dos esclavas: la casa de Israel empieza a formarse en medio de un engaño.

  18. 18FeGn 29,30

    «amó más a la segunda que a la primera»

    El Génesis no condena expresamente la poligamia de los patriarcas, pero muestra sus frutos: celos, rivalidad y dolor. El Catecismo explica que la conciencia de la unidad del matrimonio maduró poco a poco bajo la pedagogía de la Ley antigua (n. 1610), y Jesús devuelve el matrimonio a su verdad original: «al principio no fue así» (Mt 19,8).

  19. 19PalabraGn 29,31

    «hacía poco aprecio a Lía»

    El hebreo dice literalmente que Lía «era odiada». En hebreo, «odiar» puede significar simplemente «amar menos», como en «si alguno viene a mí y no odia a su padre y a su madre» (Lc 14,26). Dios se fija precisamente en la que es menos amada.

  20. 20PalabraGn 29,32

    «Rubén»

    Cada nombre lleva un juego de palabras con lo que siente la madre. Rubén suena a «ved, un hijo» y a «miró mi aflicción»; Simeón, a «oyó» (shamá); Leví, a «se unirá» (laváh), y Judá, a «alabaré» (odé). Los nombres cuentan la historia del corazón de Lía: de esperar el amor del marido a alabar a Dios.

  21. 21ConexiónGn 29,34

    «le dio el nombre de Leví»

    Lía esperaba que su marido «se uniera» a ella. El nombre tendrá un destino inesperado: Leví será la tribu sacerdotal, y el libro de los Números juega con la misma palabra cuando Dios dice a Aarón que los levitas «se unirán» a él para el servicio del santuario (Nm 18,2.4). La unión que Lía no encontró en su marido, su hijo la encontrará en el servicio de Dios.

  22. 22ConexiónGn 29,35

    «le llamó Judá»

    De Judá vienen la tribu de David y, por ella, Jesús (Mt 1,2-3). De su nombre derivan las palabras «judío» y «Judea». Lía, la esposa no preferida, es la madre de la línea del Mesías.