Génesis 31: La huida de Harán
Después de veinte años, Dios manda a Jacob volver a su tierra. El capítulo avanza en tres tiempos: Jacob convence a sus esposas y huye a escondidas mientras Labán esquila sus ovejas (vv. 1-21); Labán lo persigue y lo alcanza en los montes de Galaad, busca los ídolos que Raquel le ha robado y escucha el gran discurso de Jacob (vv. 22-42); y los dos sellan un pacto con un montón de piedras (vv. 43-55). Dos hombres que se han engañado mutuamente durante años terminan levantando una frontera, con Dios por testigo.
Dios manda volver
1Mas luego que Jacob entendió los discursos de los hijos de Labán que decían: Se ha apoderado Jacob de todos los bienes que eran de nuestro padre, y enriquecido con su hacienda, se ha hecho un señor poderoso1; 2y advirtió asimismo que Labán no le miraba con el mismo semblante que antes, 3y sobre todo, diciéndole el Señor: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu familia, que yo seré contigo;
4envió llamar a Raquel y a Lía, y haciéndolas venir a las dehesas, en que apacentaba los ganados, 5les dijo: Veo el semblante de vuestro padre, que no se muestra para conmigo como solía; pero el Dios de mi padre ha sido mi protector. 6Vosotras sabéis bien que yo he servido a vuestro padre con todas mis fuerzas. 7Sin embargo, vuestro mismo padre me ha engañado y trocado por diez veces la paga2 o recompensa de mis servicios; aunque Dios no le ha permitido que me perjudicase. 8Cuando decía: Las reses de varios colores serán tu paga; todas las ovejas parían crías de colores varios. Cuando por el contrario decía: Llevarás en paga las blancas; entonces todas las ovejas dieron crías blancas. 9Por manera que Dios ha tomado la hacienda de vuestro padre, y me la ha dado a mí. 10Porque llegado el tiempo en que debían concebir las ovejas, alcé los ojos, y vi entre sueños que los machos que cubrían a las hembras, eran pintados y manchados, y de diversos colores. 11Y el ángel de Dios me dijo en sueños3: ¡Jacob! Yo respondí: Aquí estoy. 12Y me dijo: Alza tus ojos, y mira los machos cubriendo las hembras, todos de varios colores, manchados, y moteados. Porque yo he visto todas cuantas cosas ha hecho Labán contigo4. 13Yo soy el Dios de Betel5, en donde tú ungiste la piedra, y me hiciste aquel voto. Ahora, pues, levántate y sal de esta tierra, y vuélvete a la de tu nacimiento.
14A esto respondieron Raquel y Lía: ¿Tenemos acaso que esperar algún residuo en los bienes y herencia de la casa de nuestro padre? 15¿Por ventura no nos ha mirado él como extrañas, y nos ha vendido, y comido el precio de nuestra venta6? 16Pero Dios ha tomado las riquezas de nuestro padre, y nos las ha dado a nosotras, y a nuestros hijos; y así haz todo lo que Dios te ha ordenado.
Labán persigue a Jacob
17Se apercibió, pues, Jacob, y montados sus hijos y mujeres sobre los camellos, se puso en camino, 18conduciendo consigo toda su hacienda, y los ganados, y cuanto había adquirido en Mesopotamia, encaminándose hacia su padre Isaac a la tierra de Canaán. 19A esta sazón había ido Labán al esquileo de sus ovejas7, y Raquel robó los ídolos de su padre8. 20No quiso Jacob manifestarle a su suegro su partida9. 21Y como se hubiese ya marchado con todo lo que le pertenecía, y vadeado el río Eufrates, se encaminase hacia el monte de Galaad,
22tuvo noticia Labán al tercer día de que Jacob iba huyendo. 23Tomando al punto consigo a sus hermanos, le fue persiguiendo por espacio de siete días, hasta que le alcanzó en el monte de Galaad. 24Pero vio entre sueños a Dios, que le decía: Guárdate de hablar a Jacob cosa que le ofenda10. 25Jacob había ya armado en el monte su tienda de campaña; y Labán que con sus hermanos le había ya alcanzado, fijó la suya en el mismo monte de Galaad.
26Y dijo a Jacob: ¿Por qué te has portado de esa manera, arrebatándome mis hijas sin darme parte, como si fuesen prisioneras de guerra? 27¿Por qué has querido huir sin saberlo yo y sin avisarme, para que yo te acompañase con regocijos y cantares, y con panderas y vihuelas11? 28No me has permitido el dar siquiera un beso de despedida a mis hijos e hijas. Has obrado neciamente. 29Bien es verdad que ahora está en mi mano darte el castigo merecido; pero el Dios de vuestro padre me dijo ayer: Guárdate de hablar a Jacob cosa que le ofenda. 30Está bien que deseases ir a los tuyos, y te tirase la bienquerencia de la casa de tu padre; mas ¿a qué propósito robarme mis dioses?12
31Respondió Jacob: El haberme marchado sin darte parte, ha sido porque temí que me quitases por fuerza tus hijas. 32En cuanto al robo de que me reconvienes, cualquiera en cuyo poder hallares tus dioses, sea muerto a presencia de nuestros hermanos13. Haz tus pesquisas; y todo lo que hallares de tus cosas en mi poder, llévatelo. Cuando esto decía, ignoraba que Raquel hubiese robado los ídolos. 33Habiendo entrado, pues, Labán en las tiendas de Jacob y de Lía, y de las dos esclavas, no encontró nada. Mas como pasase a la tienda de Raquel, 34ella a toda prisa escondió los ídolos bajo los aparejos del camello, y se sentó encima14; y a Labán, que registró toda la estancia sin hallar nada, 35le dijo: No lleve a mal mi señor que no pueda levantarme a su presencia, porque me ha sobrecogido ahora la incomodidad que suelen padecer las mujeres. Así quedó burlada la solicitud del pesquisador.
36Entonces Jacob montando en cólera, dijo con acrimonia15: ¿Por qué culpa mía, o por qué pecado mío te has enardecido tanto en perseguirme, 37hasta escudriñar todo mi equipaje? ¿Y qué es lo que has hallado de todos los haberes de tu casa?; ponlo aquí a la vista de mis hermanos y de los tuyos, y sean ellos jueces entre nosotros dos. 38¿Para esto he vivido veinte años contigo?16 Tus ovejas y tus cabras en verdad que no fueron estériles; no me he comido los carneros de tu grey, 39ni jamás te mostré lo que las fieras habían arrebatado; yo resarcía todo el daño y todo lo que faltaba por algún hurto, tú me lo exigías con rigor. 40Día y noche andaba quemado del calor, y del hielo17, y el sueño huía de mis ojos. 41De esta suerte por espacio de veinte años te he servido en tu casa, catorce por tus hijas, y seis por tus rebaños: después de esto tú por diez veces me mudaste mi paga. 42Y si el Dios de mi padre Abrahán, si aquel Señor a quien teme y adora Isaac18 no me hubiese asistido, tú quizá ahora me hubieras despachado desnudo. Dios ha mirado mi tribulación, y el trabajo de mis manos, y por eso ayer te reprendió.
El pacto de Galaad
43Le respondió Labán: Mis hijas e hijos, los rebaños tuyos, y todo cuanto miras en tu poder, son cosa mía: ¿Qué puedo hacer yo contra mis hijas y nietos? 44Ea, pues; hagamos una alianza19 que sirva de testimonio de la armonía entre los dos. 45Tomó entonces Jacob una piedra, y la erigió en testimonio, 46y dijo a sus hermanos: Traed piedras; y habiéndolas recogido, formaron un majano20, y comieron encima de él; 47al cual llamó Labán Majano del Testigo, y Jacob Majano del Testimonio, cada uno según la propiedad de su lengua21. 48Y dijo Labán: Este majano será desde hoy testigo entre mí y entre ti; y en atención a esto se le dio nombre de Galaad, esto es, Majano del Testigo. 49El Señor vele y sea juez entre nosotros22, cuando nos hubiéremos separado. 50Si tú maltratares mis hijas, y tomares otras mujeres además de ellas23, ningún testigo hay de nuestra conferencia si no es Dios, que presente nos mira.
51Y dijo de nuevo a Jacob: Mira: este majano, y la piedra que he levantado entre los dos, 52servirán de testigos; este majano, digo, y la piedra darán testimonio, si o yo pasare de él para ir contra ti, o tú le pasares maquinando mal contra mí, 53el Dios de Abrahán, y el Dios de Nacor24, el Dios de sus padres sea nuestro juez. Juró, pues, Jacob por el Dios temido y reverenciado de su padre Isaac; 54e inmoladas víctimas en el monte25, convidó a comer a sus hermanos o parientes, los cuales, después de haber comido se quedaron allí aquella noche. 55Pero Labán levantándose antes de amanecer, besó a sus hijos y a sus hijas26, y echóles la bendición, y se volvió a su país.
Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.
- Jacob tuvo que dejar Harán después de veinte años. ¿Qué te cuesta dejar, aunque sepas que Dios te pide seguir adelante?
- Raquel se llevó a escondidas los ídolos de su padre. ¿Qué «ídolos» sigues cargando sin que nadie lo sepa?
- Jacob calló veinte años y al final presentó su causa. ¿Hay alguna injusticia que necesitas poner con serenidad ante Dios y ante otros?
Las 26 notas del capítulo
- 1ContextoGn 31,1
«se ha hecho un señor poderoso»
Los hijos de Labán ven en Jacob a un extranjero que se ha enriquecido a costa de su padre, y Labán ya no lo mira como antes (v. 2). Pero lo decisivo no es el ambiente hostil, sino la palabra de Dios del v. 3: «Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu familia, que yo seré contigo».
- 2PalabraGn 31,7
«trocado por diez veces la paga»
«Diez veces» es una cifra redonda que significa «una y otra vez», como cuando Dios dice que Israel lo ha tentado «diez veces» en el desierto (Nm 14,22) o Job se queja de que sus amigos lo han insultado «diez veces» (Job 19,3). Labán cambiaba las condiciones del trato según le convenía; Jacob lo repetirá en su discurso (v. 41).
- 3FeGn 31,11
«el ángel de Dios me dijo en sueños»
El que habla es «el ángel de Dios», y dos versículos después dice «Yo soy el Dios de Betel» (v. 13). En los relatos antiguos, el ángel del Señor es la presencia misma de Dios que se hace visible y audible. San Justino, en el siglo II, citó estas visiones de Jacob para mostrar que aquel a quien la Escritura llama ángel es llamado también Dios y Señor, servidor de la voluntad del Padre (Diálogo con Trifón, 58), y en él vio al Verbo.
- 4FeGn 31,12
«yo he visto todas cuantas cosas ha hecho Labán contigo»
Jacob explica a sus esposas que su riqueza no viene de las varas peladas (30,37), sino de Dios, que vio la injusticia de Labán. Es el mismo Dios que dirá a Moisés: «he visto la aflicción de mi pueblo en Egipto» (Éx 3,7). El Dios de la Biblia no es indiferente a la explotación del trabajador.
- 5ConexiónGn 31,13
«Yo soy el Dios de Betel»
Dios se presenta recordando la noche de la escala y el voto de Jacob (28,18-22). Ha cumplido su parte: lo ha protegido y enriquecido, como prometió. Ahora es tiempo de que Jacob vuelva y cumpla la suya.
- 6ContextoGn 31,15
«nos ha vendido, y comido el precio de nuestra venta»
El precio que pagaba el novio debía beneficiar, al menos en parte, a la esposa. Labán se quedó con el fruto de los catorce años de trabajo de Jacob. Por primera vez, Raquel y Lía hablan juntas y están de acuerdo: su padre las ha tratado como a extrañas.
- 7ContextoGn 31,19
«A esta sazón había ido Labán al esquileo de sus ovejas»
El esquileo, en primavera, era una gran fiesta de pastores, con banquete y vino: Nabal celebra el suyo cuando David le pide provisiones (1 Sam 25,2-8), y Absalón aprovecha el de sus rebaños para vengarse de su hermano (2 Sam 13,23-29). Labán está a tres jornadas (30,36), ocupado y de fiesta: es el momento perfecto para huir.
- 8PalabraGn 31,19
«Raquel robó los ídolos de su padre»
El hebreo dice terafim: pequeñas figuras de dioses domésticos que se guardaban en las casas (1 Sam 19,13). No se sabe por qué los roba Raquel: quizá por devoción, por protección en el viaje o porque daban derechos sobre la herencia, como se dedujo de unas tablillas de Nuzi, aunque esto último hoy se discute.
- 9PalabraGn 31,20
«No quiso Jacob manifestarle a su suegro su partida»
El hebreo dice: «Jacob robó el corazón de Labán», una expresión que significa «lo engañó», «lo dejó a oscuras». Es el mismo verbo, ganab, que acaba de usarse para Raquel, que «robó» los ídolos (v. 19). Marido y mujer roban cada uno algo a Labán; el que tanto robó a Jacob es ahora el robado.
- 10FeGn 31,24
«Guárdate de hablar a Jacob cosa que le ofenda»
Literalmente: «guárdate de hablar a Jacob ni bien ni mal», una expresión que significa «nada en absoluto», es decir, no intentes nada contra él. Dios protege a Jacob como prometió en Betel (28,15), y lo hace hablando en sueños a un pagano, como hizo con Abimelec (20,3).
- 11PalabraGn 31,27
«con panderas y vihuelas»
El hebreo nombra el tof, un pandero de mano, y el kinnor, una pequeña lira. Torres Amat lo traduce con un instrumento español del Siglo de Oro, la vihuela, pariente de la guitarra. Labán se presenta como un padre ofendido que solo quería despedir a los suyos con fiesta.
- 12ConexiónGn 31,30
«¿a qué propósito robarme mis dioses?»
La pregunta encierra una ironía que la Biblia saborea: ¿qué clase de dioses son los que se pueden robar? El libro de los Jueces cuenta algo parecido de Micá, que persigue a los danitas gritando: «os lleváis mis dioses, que yo me hice» (Jue 18,24). Los profetas se burlarán de los ídolos que hay que fabricar, cargar y esconder (Is 44,9-20).
- 13ContextoGn 31,32
«sea muerto a presencia de nuestros hermanos»
Jacob pronuncia sin saberlo una sentencia de muerte contra Raquel, su esposa amada. El lector queda en suspenso. Raquel morirá en el camino poco después (35,16-19); el texto no relaciona las dos cosas, pero la tradición judía sí lo hizo.
- 14ContextoGn 31,34
«se sentó encima»
La escena tiene humor: los dioses de Labán acaban escondidos bajo la montura de un camello, con una mujer sentada encima que dice tener la menstruación, lo que según la Ley la hacía impura (Lv 15,19-20). Los profetas se burlarán de los ídolos que hay que cargar y esconder (Is 46,1-2).
- 15PalabraGn 31,36
«dijo con acrimonia»
El hebreo dice que Jacob «entabló pleito» (rib) con Labán. Es la palabra técnica de la querella judicial, la misma que usarán los profetas para el «pleito» de Dios con su pueblo infiel (Os 4,1; Miq 6,1-2). Después de veinte años de callar, Jacob presenta su causa como ante un tribunal, con testigos: «mis hermanos y los tuyos» (v. 37).
- 16ContextoGn 31,38
«¿Para esto he vivido veinte años contigo?»
Es el discurso de un pastor honrado. El Código de Hammurabi (hacia 1750 a. C.) eximía al pastor de pagar las reses muertas por una fiera si juraba ante los dioses; Jacob dice que él lo pagaba todo de su bolsillo (v. 39), incluso lo que la costumbre no le exigía (ver Éx 22,12).
- 17ConexiónGn 31,40
«Día y noche andaba quemado del calor, y del hielo»
En el desierto, los días son abrasadores y las noches heladas. Jacob describe la vida del buen pastor, que vela por un rebaño que no es suyo. Jesús se presentará como el buen pastor que no huye cuando viene el lobo (Jn 10,11-13).
- 18PalabraGn 31,42
«aquel Señor a quien teme y adora Isaac»
El hebreo dice «el Temor de Isaac» (pájad Yitsjaq), un título muy antiguo de Dios que aparece solo aquí y en el v. 53: el Dios ante el que Isaac temblaba con reverencia. Torres Amat lo explica con una paráfrasis.
- 19ContextoGn 31,44
«hagamos una alianza»
Es un pacto entre iguales, como los tratados de frontera entre reyes del antiguo Oriente, que se ponían bajo la mirada de los dioses y se marcaban con estelas. La piedra hace de testigo mudo: Josué levantará otra en Siquem diciendo que «ha oído todas las palabras del Señor» (Jos 24,26-27).
- 20PalabraGn 31,46
«formaron un majano»
Un «majano» es un montón de piedras. Entre los pueblos de pastores, un majano y una piedra erguida servían de frontera y de testigo de un pacto: quien pasara al otro lado para atacar violaba un juramento hecho ante Dios.
- 21PalabraGn 31,47
«cada uno según la propiedad de su lengua»
Labán lo llama en arameo Yegar-sahadutá y Jacob en hebreo Galed; los dos nombres significan «montón del testigo». Son las primeras palabras arameas de la Biblia, y recuerdan que la familia de Abrahán venía del mundo arameo (Dt 26,5). Galed suena además como Galaad, el nombre de la región.
- 22PalabraGn 31,49
«El Señor vele y sea juez entre nosotros»
El hebreo da aquí al lugar un segundo nombre, Mispá, «atalaya», que la Vulgata no recoge. La frase es una despedida entre dos que no se fían: «que el Señor vigile entre nosotros cuando ya no nos veamos». Curiosamente, en el mundo anglosajón se usa todavía, grabada en joyas y monedas partidas, como despedida cariñosa entre personas que se separan.
- 23ContextoGn 31,50
«y tomares otras mujeres además de ellas»
Labán exige que Jacob no tome otras esposas. Algunos contratos matrimoniales de Nuzi y de los mercaderes asirios del siglo XIX a. C. incluían cláusulas parecidas, que prohibían al marido tomar una segunda esposa. Es una protección para las hijas, y también un modo de asegurar su herencia.
- 24ContextoGn 31,53
«el Dios de Abrahán, y el Dios de Nacor»
Labán jura por varios dioses a la vez: el de Abrahán, el de Nacor y el de los antepasados, que «sirvieron a dioses ajenos» (Jos 24,2). Jacob jura solo por el Dios de su padre Isaac. Aunque son de la misma familia, ya no tienen la misma fe.
- 25ContextoGn 31,54
«inmoladas víctimas en el monte»
El pacto se sella con un sacrificio y una comida compartida, como el de Isaac con Abimelec (26,30) y como la alianza del Sinaí (Éx 24,5-11). El que come con otro se compromete con él: por eso la mesa común sella la paz.
- 26ContextoGn 31,55
«besó a sus hijos y a sus hijas»
Así termina, con una despedida en paz, la relación entre Jacob y Labán, y con ella la historia de la rama de la familia que se quedó en Mesopotamia. En las Biblias que siguen la numeración hebrea, este versículo es el 32,1, y el capítulo 32 tiene un versículo más.