Génesis 19: Sodoma y Gomorra
Un capítulo oscuro, contado sin adornos. Tiene tres escenas: la violencia de los habitantes de Sodoma contra los huéspedes de Lot, la destrucción de las ciudades con la mujer de Lot que mira atrás, y el incesto en la cueva del que nacen dos pueblos vecinos de Israel. Es el reverso exacto del capítulo anterior: allí la hospitalidad de Abrahán, aquí la agresión contra el forastero. En medio de todo, Dios saca a Lot de la mano «porque quería salvarle», y lo salva por la intercesión de Abrahán.
Los ángeles en casa de Lot
1Entre tanto los dos ángeles1 llegaron al caer de la tarde a Sodoma, y al tiempo que Lot estaba sentado a la puerta de la ciudad2. El cual luego que los vio, se levantó y les salió al encuentro, y los adoró inclinándose hacia el suelo. 2Y dijo: Os ruego, señores, que vengáis a la casa de vuestro siervo, y os hospedéis en ella, lavaréis vuestros pies, y de madrugada proseguiréis vuestro viaje. Ellos respondieron: No, pues nos quedaremos a descansar en la plaza3. 3A puras instancias en fin los obligó a que se encaminasen a su casa; y entrados que fueron en ella, les dispuso un banquete, y coció panes sin levadura4, y cenaron. 4Pero antes de que se fuesen a acostar, cercaron la casa los vecinos de la ciudad, todo el pueblo junto, desde el más muchacho hasta el más viejo. 5Y llamando a Lot, le dijeron: ¿En dónde están aquellos hombres que al anochecer entraron en tu casa? Sácalos acá fuera, para que los conozcamos5. 6Salió a ellos Lot, y cerrando tras sí la puerta, les dijo: 7No queráis, os ruego, hermanos míos, no queráis cometer esta maldad. 8Dos hijas tengo6, que todavía son doncellas: éstas os las sacaré afuera, y haced de ellas lo que gustareis, con tal que no hagáis mal alguno a estos hombres, ya que se acogieron a la sombra de mi techo. 9Mas ellos respondieron: Quita allá. Y aun añadieron: Viniste poco ha a vivir entre nosotros como extranjero7, ¿y quieres ya gobernar?; pues a ti te trataremos peor que a ellos. Y forcejeaban contra Lot con grandísima violencia: y ya estaban a punto de forzar la puerta, 10cuando he aquí que los huéspedes alargaron la mano, y metieron a Lot dentro y cerraron otra vez la puerta. 11Y a los de afuera, del menor hasta el mayor, hirieron de una especie de ceguera8, que no pudieron atinar más con la puerta.
12En seguida dijeron a Lot: ¿Tienes aquí alguno de los tuyos?: yerno, hijos, o hijas, a todos los tuyos sácalos de esta ciudad, 13porque vamos a arrasar este lugar, por cuanto el clamor contra las maldades de estos pueblos ha subido de punto en la presencia del Señor, el cual nos ha enviado a exterminarlos. 14Salió, pues, Lot, y habló a sus yernos que habían de casarse con sus hijas, y dijo: Levantaos, y salid de este lugar: porque va el Señor a asolar esta ciudad. Mas a ellos les pareció que hablaba como chanceándose9 y no quisieron salir.
La destrucción de las ciudades
15Y al apuntar el alba, le metían prisa los ángeles, diciendo: Apresúrate, toma a tu mujer, y las dos hijas que tienes: no sea que tú también perezcas en la ruina de esta ciudad malvada. 16Viendo que se entretenía, le agarraron de la mano10 a él, a su mujer, y a sus dos hijas, pues el Señor quería salvarle. 17Y le sacaron, y le pusieron fuera de la ciudad; y allí le dijeron estas palabras: Salva tu vida; no mires hacia atrás11, ni te pares en toda la región circunvecina, sino ponte a salvo en el monte, no sea que también tú perezcas junto con los otros. 18Le dijo Lot: Te ruego, Señor mío, 19pues que tu siervo ha encontrado gracia en tus ojos, y has mostrado conmigo tan gran misericordia, poniendo en salvo mi vida, ya que no puedo arribar al monte, antes que quizá me alcance el azote, y muera: 20Ahí cerca está una ciudad pequeña, donde podré refugiarme, y en ella me salvaré. ¿No es ella de poca monta, y no estará allá segura mi vida? 21Le respondió el ángel: Mira, aún en esto te otorgo la súplica; no destruiré la ciudad por la cual me has hablado. 22Date prisa, y sálvate allí: pues nada podré hacer hasta que tú te pongas a salvo dentro de ella. Por esta razón se dio a la dicha ciudad el nombre de Segor12.
23Al rayar el sol sobre la tierra, entró Lot en Segor. 24Entonces el Señor llovió del cielo13 sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego por virtud del Señor. 25Y arrasó estas ciudades, y todo el país confinante, los moradores todos de las ciudades, y todas las verdes campiñas del territorio. 26Pero la mujer de Lot volviéndose a mirar hacia atrás, quedó convertida en estatua de sal14.
27Mas Abrahán, yendo muy de mañana al sitio en donde antes había estado con el Señor, 28se puso a mirar hacia Sodoma y Gomorra, y todo el terreno de aquella región; y vio levantarse de la tierra pavesas ardientes así como la humareda de un horno o calera15. 29Así, pues, que determinó Dios acabar con las ciudades de aquel país, se acordó de Abrahán16, y por su respeto libró a Lot de la ruina de las ciudades en que había morado.
Lot y sus hijas
30Temeroso Lot se retiró de Segor, y fue con sus dos hijas a refugiarse en el monte (pues no se daba por seguro en Segor) y se quedó en una cueva17 así él, como sus dos hijas. 31Entonces dijo la mayor a la menor18: Nuestro padre es viejo, y no ha quedado en la tierra ni un hombre que pueda casarse con nosotras según se acostumbra en todos los países. 32Ven, y emborrachémosle con vino19 y durmamos con él, a fin de poder conservar el linaje, por medio de nuestro padre. 33Con eso le dieron a beber vino aquella noche; y la mayor se acostó y durmió con su padre; pero él no sintió, ni cuando se acostó su hija, ni cuando se levantó. 34Asimismo al día siguiente dijo la mayor a la menor: Ya sabes que yo dormí ayer con mi padre, démosle también a beber vino esta noche, y dormirás tú con él para que conservemos la sucesión de nuestro padre. 35Dieron, pues, del mismo modo a su padre a beber vino aquella noche, y acostada la hija menor, durmió con él, y ni tampoco entonces sintió cuándo ella se había acostado, o cuándo se había levantado.
36Y sucedió que las dos hijas de Lot concibieron de su padre. 37A su tiempo la mayor parió un hijo, y llamó su nombre Moab20: éste es el padre de los moabitas que subsisten hasta hoy. 38La menor también parió un hijo, y le puso por nombre Ammón, esto es, hijo del pueblo mío21: el cual es el padre de los ammonitas que subsisten hasta el día de hoy.
Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.
- Lot se fue acostumbrando poco a poco a Sodoma. ¿Hay ambientes o costumbres a los que te has acostumbrado y que te alejan de Dios?
- «Acordaos de la mujer de Lot». ¿Qué cosa del pasado te cuesta dejar atrás?
Las 21 notas del capítulo
- 1PalabraGn 19,1
«los dos ángeles»
En el capítulo 18 eran «hombres»; aquí el texto los llama malakim, «mensajeros», la palabra que traducimos por «ángeles». En la Biblia, el ángel es ante todo una misión: alguien enviado por Dios. El tercer visitante, el Señor, se ha quedado hablando con Abrahán (18,22).
- 2ContextoGn 19,1
«Lot estaba sentado a la puerta de la ciudad»
En las ciudades antiguas, la puerta era la plaza pública: allí se reunían los ancianos, se juzgaba y se hacían negocios (ver 23,10). Lot, que había plantado sus tiendas «hasta Sodoma» (13,12), vive ahora dentro de la ciudad y se sienta entre sus notables: su asimilación ha sido gradual.
- 3ConexiónGn 19,2
«nos quedaremos a descansar en la plaza»
Los ángeles rechazan primero la invitación, quizá para probar la hospitalidad de Lot. El libro de los Jueces cuenta una historia casi idéntica, con frases calcadas de esta: un levita de paso pasa la noche en la plaza de Guibeá, un anciano lo acoge, y los hombres de la ciudad rodean la casa (Jue 19,15-25). Allí no hay ángeles que intervengan, y el final es atroz: Israel también puede convertirse en Sodoma.
- 4ConexiónGn 19,3
«coció panes sin levadura»
Pan rápido, sin fermentar, como el que comerá Israel la noche de la salida de Egipto, también con prisa y antes de una destrucción (Éx 12,8.39). Lot imita la hospitalidad de su tío, pero en una ciudad donde esa hospitalidad ya no protege a nadie.
- 5ContextoGn 19,5
«para que los conozcamos»
«Conocer» tiene aquí sentido sexual (ver nota a 4,1): la multitud quiere violar a los huéspedes. El pecado es doble: violencia sexual y violación de la hospitalidad, sagrada en Oriente (Sab 19,13-17). La Carta de Judas habla de la inmoralidad sexual de Sodoma (Jds 7), y Ezequiel de su soberbia y su desprecio del pobre (Ez 16,49). El Catecismo cita este pasaje al tratar de la castidad (n. 2357).
- 6ContextoGn 19,8
«Dos hijas tengo»
La propuesta de Lot es espantosa, y el texto no la aprueba: muestra hasta dónde ha llegado la degradación, incluso en el único «justo» de la ciudad, que pone el deber de proteger al huésped por encima de la vida de sus propias hijas. La Biblia narra el mal sin disimularlo para que el lector lo juzgue.
- 7PalabraGn 19,9
«Viniste poco ha a vivir entre nosotros como extranjero»
El verbo es gur, vivir como forastero (ver nota a 26,3). Lot lleva años en Sodoma, pero para ellos sigue siendo un extranjero sin derecho a opinar. La hostilidad contra el forastero es el corazón del pecado de Sodoma: el libro de la Sabiduría dice que los sodomitas «no recibieron a los desconocidos que llegaban» (Sab 19,14).
- 8PalabraGn 19,11
«una especie de ceguera»
La palabra hebrea, sanwerim, indica un deslumbramiento repentino, como el que sufrirá el ejército sirio ante el profeta Eliseo (2 Re 6,18), las dos únicas veces que aparece en la Biblia. Los que no quisieron ver al huésped como persona quedan sin ver la puerta.
- 9PalabraGn 19,14
«les pareció que hablaba como chanceándose»
«Chancearse» es bromear. En hebreo hay un juego de palabras: Lot les parece metsajeq, «uno que se ríe», el mismo verbo de la risa de Isaac. Como en los días de Noé y de Lot, nadie toma en serio el aviso (Lc 17,26-29).
- 10FeGn 19,16
«le agarraron de la mano»
Lot se demora, y los ángeles lo sacan casi a la fuerza, «pues el Señor quería salvarle». El hebreo dice: «por la compasión (jemlá) del Señor hacia él». La salvación es iniciativa de la misericordia de Dios, incluso con los que vacilan. La Segunda Carta de Pedro llama a Lot «justo», afligido por la conducta de aquella gente (2 Pe 2,7-8).
- 11ConexiónGn 19,17
«no mires hacia atrás»
La orden no es solo de prudencia: pide desprenderse del todo de lo que se deja. Jesús la recogerá: «nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el reino de Dios» (Lc 9,62).
- 12PalabraGn 19,22
«se dio a la dicha ciudad el nombre de Segor»
Segor (en hebreo Tsóar) suena como mitsar, «pequeña», la palabra que Lot acaba de usar: «¿no es ella de poca monta?» (v. 20). Su nombre antiguo era Bela (14,2). Estaba al sureste del mar Muerto, y el mapa en mosaico de Mádaba, en Jordania (siglo VI), todavía la dibuja rodeada de palmeras.
- 13ContextoGn 19,24
«el Señor llovió del cielo»
La región del mar Muerto tiene azufre, sal y betún en abundancia, y está sobre una gran falla sísmica. Para explicar el recuerdo de esta catástrofe se han propuesto terremotos, incendios de gas o la explosión de un meteorito, sin acuerdo entre los estudiosos. San Justino vio en «el Señor... por virtud del Señor» una alusión al Padre y al Hijo, lectura que repitió un concilio del siglo IV, el de Sirmio (351).
- 14ConexiónGn 19,26
«quedó convertida en estatua de sal»
El libro de la Sabiduría la llama «monumento de un alma incrédula» (Sab 10,7), y Flavio Josefo, en el siglo I, asegura haber visto la columna (Antigüedades I,203). Junto al mar Muerto, en el monte Sodoma, hay columnas de sal a las que la gente llama «la mujer de Lot». Jesús dirá: «Acordaos de la mujer de Lot» (Lc 17,32): quien mira atrás con nostalgia de lo que debe dejar, no avanza.
- 15ConexiónGn 19,28
«la humareda de un horno o calera»
Abrahán vuelve de madrugada al lugar de su oración y contempla en silencio el humo: no había diez justos. La palabra hebrea, kibshán, «horno», reaparecerá en el monte Sinaí, que humeaba «como un horno» cuando Dios bajó a él (Éx 19,18): el mismo fuego que destruye el mal es el de la presencia de Dios.
- 16FeGn 19,29
«se acordó de Abrahán»
Lot no se salvó por sus méritos, sino por la intercesión de su tío (cap. 18). Dios no encontró diez justos, pero salvó al único justo y a su familia. La oración por los demás da frutos que quizá nunca veremos: Abrahán no sabe todavía que Lot vive.
- 17ContextoGn 19,30
«se quedó en una cueva»
El hombre que eligió la llanura fértil y la ciudad (13,10-11) termina viviendo en una cueva. Cerca de Safi, en Jordania, junto al sureste del mar Muerto, se excavó un monasterio bizantino construido alrededor de una cueva que los cristianos de entonces veneraban como la de Lot.
- 18ContextoGn 19,31
«Entonces dijo la mayor a la menor»
Episodio sórdido, narrado sin comentario. Creyendo que el mundo había quedado vacío, las hijas buscan descendencia por medio del incesto. Lot, que había ofrecido a sus hijas a la multitud, termina abusado por ellas en la embriaguez. La Ley prohibirá expresamente estas uniones (Lv 18,6-7).
- 19ConexiónGn 19,32
«emborrachémosle con vino»
Como Noé después del diluvio (9,20-27), Lot, superviviente de otra catástrofe, queda borracho y humillado por sus hijos, y de la escena salen pueblos vecinos de Israel: allí Canaán, aquí Moab y Amón. El paralelo es intencionado: el pecado sobrevive a los juicios de Dios.
- 20ContextoGn 19,37
«Moab»
El relato explica el origen de dos pueblos al este del mar Muerto: Moab, cuyo nombre suena a «del padre», y Amón, cuyo nombre sobrevive en Ammán, capital de Jordania. Y sin embargo, de Moab vendrá Rut, bisabuela del rey David y antepasada de Jesús (Rt 4,17; Mt 1,5): Dios escribe recto con renglones torcidos.
- 21PalabraGn 19,38
«Ammón, esto es, hijo del pueblo mío»
La explicación viene de la Vulgata, que traduce el nombre hebreo Ben-Ammí, «hijo de mi pariente» o «de mi pueblo». A pesar de su origen, Dios dará a Moab y a Amón su propia tierra, y prohibirá a Israel atacarlos «porque son hijos de Lot» (Dt 2,9.19), aunque luego quedarán excluidos de la asamblea por su hostilidad (Dt 23,4-5).