Génesis 44: La copa de plata
La última prueba: la copa de José aparece en el costal de Benjamín, y el muchacho quedará como esclavo en Egipto. Los hermanos podrían volver libres a casa, como hace veinte años, cuando volvieron sin José. Pero esta vez no abandonan a su hermano: rasgan sus vestidos, vuelven todos a la ciudad y se postran ante el gobernador. Judá pronuncia entonces uno de los discursos más largos y más conmovedores del Génesis (vv. 18-34), y se ofrece como esclavo en lugar de Benjamín. Es el momento de la verdadera conversión de los hermanos.
La prueba de la copa
1Y dio José esta orden a su mayordomo, diciéndole: Llénales de trigo los costales, hasta que no quepa más, y pon el dinero de cada uno en la boca del saco. 2Pon además mi copa o vaso de plata1 en la boca del costal del más mozo, junto con el dinero que ha dado por el trigo. Y se ejecutó así. 3Al romper el día fueron despachados con sus jumentos. 4Ya habían salido de la ciudad y caminando algún trecho, cuando José llamando al mayordomo: Marcha, le dijo, ve corriendo en seguimiento de ellos; y alcanzados que sean, diles: ¿Cómo habéis vuelto mal por bien?25La copa que habéis hurtado, es la misma en que mi amo bebe, y de que suele servirse para adivinar3, y para saber ahora lo que sois. Os habéis portado pésimamente.
6El mayordomo ejecutó puntualmente la orden. Y habiéndolos alcanzado, se lo repitió palabra por palabra. 7Mas ellos respondieron: ¿Por qué habla así mi señor, como si sus siervos hubiesen cometido una maldad tan grande? 8El dinero que hallamos en la boca de nuestros sacos, te lo volvimos a traer desde la tierra de Canaán4; ¿cómo cabe, pues, que nosotros hayamos robado oro ni plata de casa de tu amo? 9Cualquiera de tus siervos, en cuyo poder fuere hallado lo que buscas, muera5, y nosotros quedaremos por esclavos del señor nuestro. 10Bien está, respondió el mayordomo: Ejecútese vuestra sentencia; pero no: cualquiera en cuyo poder se hallare, será mi esclavo, y los demás quedaréis libres6.
11Con lo que echando a toda prisa los costales en tierra, abrió cada uno el suyo. 12Y el mayordomo, habiéndoles registrado, empezando por el del mayor, hasta llegar al del más mozo, halló la copa en el costal de Benjamín. 13Pero ellos, rasgando sus vestidos7 y cargados otra vez los jumentos volvieron a la ciudad.
Judá se ofrece por Benjamín
14Judá el primero8, seguido de los hermanos, entró en casa de José (que no se había movido de ella), y todos a una se postraron en tierra. 15Les dijo José: ¿Por qué os habéis atrevido a hacer tal cosa? ¿No sabéis que no hay hombre semejante a mí en la ciencia de adivinar9? 16Al cual contestó Judá: ¿Qué responderemos a mi señor?; ¿o qué hablaremos, ni de qué modo podremos justificarnos? Dios ha manifestado la ocasión de castigar la iniquidad de tus siervos10; esclavos somos todos ya de mi señor, tanto nosotros como aquel en cuyo poder se ha encontrado la copa. 17Respondió José: Líbreme Dios de hacer tal cosa11; el que robó mi copa, ése sea mi esclavo; mas vosotros id libres a vuestro padre.
18Entonces Judá, acercándose más a José12, dijo alentadamente: Permite, ¡oh señor mío!, que tu siervo hable una palabra en tus oídos, y no te enojes contra tu esclavo, porque tú eres después del faraón13. 19Tú, señor mío, la primera vez preguntaste a tus siervos: ¿Tenéis padre u otro hermano? 20Y nosotros, mi señor, te respondimos: Tenemos un padre anciano y un hermano más pequeño, que le nació en su vejez, cuyo hermano uterino es muerto; y éste sólo queda de su madre, por lo que le ama su padre tiernamente14. 21Y dijiste a tus siervos: Traédmele acá que quiero verle. 22Mas respondimos a mi señor: No puede el chico dejar a su padre; porque si le deja, le costará al padre la vida. 23Pues si no viniere vuestro hermano menor con vosotros, nos dijiste tú a tus siervos, no tenéis que volver a mi presencia.
24Con esto, habiendo llegado a casa de nuestro padre y siervo tuyo, le contamos todas las cosas que habló mi señor. 25Y como nuestro padre, pasado algún tiempo nos dijese: Volved a Egipto y compradnos un poco de trigo, 26le respondimos: No podemos ir allá solos: si nuestro hermano menor viene con nosotros, iremos juntos; de lo contrario, sin él, no tenemos valor para presentarnos ante aquel señor. 27A lo que respondió: Vosotros sabéis que he tenido dos hijos de mi esposa Raquel15: 28Uno salió de casa y dijisteis: Una fiera se lo ha devorado16; y hasta ahora no apareció. 29Si os lleváis también a éste, y le sucede algún azar en el camino, seréis causa de que mis canas desciendan con dolor a la sepultura.
30Si yo voy a casa de tu siervo, nuestro padre, y no llevo a este muchacho (de cuya vida está pendiente la del padre17), 31luego que vea que no vuelve con nosotros, morirá; y tus siervos abrumarán su vejez con tan grande dolor, que le conducirá al sepulcro. 32Sea yo personalmente tu esclavo, yo que le he recibido a mi cargo y salí por fiador, habiendo dicho: Si no te le restituyere, seré para siempre reo de pecado contra mi padre. 33Por tanto yo quedaré por esclavo tuyo18 y serviré a mi señor en lugar del muchacho, a fin de que pueda éste volverse con sus hermanos. 34Porque yo no puedo volver a mi padre sin el muchacho, por no presenciar la extrema aflicción19 que ha de acabar con él.
Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.
- Los hermanos tuvieron la ocasión de abandonar a Benjamín y no lo hicieron. ¿Cómo has cambiado tú respecto a tus errores del pasado?
- Judá aceptó el amor de su padre por Benjamín sin envidia. ¿Qué preferencias o límites de los tuyos te cuesta aceptar?
- Judá se ofreció en lugar de su hermano. ¿Por quién estarías dispuesto a dar algo de ti?
Las 19 notas del capítulo
- 1FeGn 44,2
«Pon además mi copa o vaso de plata»
José prepara la prueba decisiva: Benjamín, el otro hijo de Raquel, aparecerá como culpable. Los hermanos tienen la ocasión perfecta para librarse de él sin mancharse las manos. ¿Harán lo mismo que hicieron con José?
- 2ConexiónGn 44,4
«¿Cómo habéis vuelto mal por bien?»
Devolver mal por bien es, para la sabiduría bíblica, la peor de las ingratitudes: «quien devuelve mal por bien no verá apartarse el mal de su casa» (Prov 17,13; ver Sal 35,12). Los hermanos no robaron la copa, pero sí devolvieron mal por bien veinte años antes, cuando José fue a buscarlos por encargo de su padre.
- 3ContextoGn 44,5
«de que suele servirse para adivinar»
La adivinación con una copa consistía en echar aceite en el agua y leer las formas que hacía; está documentada en Mesopotamia. La Ley la prohibirá en Israel (Dt 18,10). José habla como un gran señor egipcio, y no está claro si de verdad la practicaba o si forma parte de su papel.
- 4ContextoGn 44,8
«te lo volvimos a traer desde la tierra de Canaán»
Los hermanos razonan de lo mayor a lo menor: si devolvimos el dinero que encontramos, ¿cómo íbamos a robar plata u oro? La tradición rabínica cita este argumento como uno de los diez razonamientos de este tipo que contiene la Torá. Es un buen argumento; pero esta vez la lógica no los salvará.
- 5ContextoGn 44,9
«Cualquiera de tus siervos, en cuyo poder fuere hallado…»
Los hermanos, seguros de su inocencia, hacen el mismo juramento imprudente que su padre cuando Labán buscaba sus ídolos (31,32). En los dos casos, el «culpable» es un hijo de Raquel. El registro va del mayor al menor, y la tensión crece saco tras saco.
- 6ContextoGn 44,10
«será mi esclavo, y los demás quedaréis libres»
El mayordomo suaviza la pena: no morirá nadie, y solo el culpable quedará como esclavo. Ahí está la verdadera prueba. Los hermanos pueden volver libres a casa y dejar atrás a Benjamín, como dejaron a José. La pregunta ya no es si son ladrones, sino si son hermanos.
- 7FeGn 44,13
«rasgando sus vestidos»
Veinte años antes, arrancaron la túnica a José y vieron a su padre rasgar sus vestidos (37,34). Ahora son ellos quienes rasgan los suyos por Benjamín, y todos vuelven a la ciudad con él. Nadie lo deja solo: los hermanos han cambiado.
- 8ContextoGn 44,14
«Judá el primero»
El hebreo dice «Judá y sus hermanos»: el narrador lo nombra ya como cabeza del grupo. José «no se había movido» de su casa: los esperaba. Otra vez se postran ante él, y el sueño de las gavillas se cumple del todo.
- 9ContextoGn 44,15
«en la ciencia de adivinar»
Hay una ironía profunda: José no necesita ninguna copa para «adivinar» lo que hicieron sus hermanos. Lo sabe porque lo vivió. Su pregunta los obliga a ponerse ante la verdad, y Judá responderá confesando, no defendiéndose.
- 10FeGn 44,16
«Dios ha manifestado la ocasión de castigar la iniquidad…»
Judá no se refiere a la copa, que no robaron, sino a su antiguo pecado: lo que hicieron con José. Por fin reconocen su culpa ante el hermano ofendido, aunque todavía no saben que es él.
- 11PalabraGn 44,17
«Líbreme Dios de hacer tal cosa»
El hebreo dice jalila li, «¡lejos de mí!». José ofrece una salida fácil: que se quede solo el culpable, y los demás «id en paz a vuestro padre». Es la tentación final, presentada con palabras amables. Los hermanos podrían aceptar con la conciencia tranquila. No lo hacen.
- 12ContextoGn 44,18
«acercándose más a José»
El hebreo dice vayyigash, «y se acercó». Con esta palabra empieza la lectura sinagogal llamada Vayigash, que llega hasta 47,27. Judá se acerca al hombre más poderoso de Egipto, que tiene su vida en las manos, para hablarle de corazón a corazón: es el gesto de quien ya no tiene nada que esconder.
- 13ContextoGn 44,18
«tú eres después del faraón»
El hebreo dice «tú eres como el faraón». Empieza uno de los discursos más largos del Génesis (vv. 18-34): Judá no se defiende ni discute; cuenta la historia y apela al corazón.
- 14FeGn 44,20
«por lo que le ama su padre tiernamente»
Judá, que no soportó la preferencia del padre por José, habla ahora con ternura de su preferencia por Benjamín. Ya no hay envidia: acepta el amor del padre tal como es, incluso cuando no lo prefiere a él.
- 15FeGn 44,27
«dos hijos de mi esposa Raquel»
Judá cita las palabras de Jacob, que hablan como si Raquel hubiera sido su única esposa. Judá es hijo de Lía, la no preferida, y repite esa frase dolorosa sin amargura. Ha aprendido a amar a su padre con sus límites: ese es quizá el signo más claro de su conversión.
- 16ContextoGn 44,28
«Una fiera se lo ha devorado»
Judá repite, sin saberlo, ante el propio José, la mentira que ellos mismos hicieron creer a su padre (37,33). El gobernador escucha de labios de sus hermanos el dolor que su desaparición causó a Jacob.
- 17PalabraGn 44,30
«de cuya vida está pendiente la del padre»
El hebreo dice: «su alma está atada a su alma». Es la misma imagen que usará el libro de Samuel para la amistad de Jonatán y David: «el alma de Jonatán quedó atada al alma de David» (1 Sam 18,1). Judá habla del amor de su padre por Benjamín con una ternura nueva.
- 18ConexiónGn 44,33
«yo quedaré por esclavo tuyo»
El que propuso vender a su hermano como esclavo se ofrece ahora como esclavo en lugar de su hermano. Es la sustitución por amor, que se cumplirá plenamente en Cristo, descendiente de Judá, que dio su vida por nosotros: «nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15,13).
- 19FeGn 44,34
«por no presenciar la extrema aflicción»
La última palabra de Judá no es sobre sí mismo, sino sobre su padre: «¿cómo voy a volver sin el muchacho?». Teme más el dolor de Jacob que su propia esclavitud. El amor ha cambiado de dirección: de la envidia al cuidado.