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Génesis 28 · La escala de Jacob
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Génesis

Génesis 28: La escala de Jacob

22 versículos · 20 notas · 3 min de lecturaPausa

Jacob huye solo, con lo puesto, y la primera noche duerme al raso con una piedra por almohada. El capítulo tiene dos partes: la despedida de Isaac, que ahora bendice a Jacob a sabiendas (vv. 1-9, con el contrapunto de Esaú), y el sueño de Betel (vv. 10-22): la escala, la promesa, el despertar y el voto. Allí, en el peor momento, Dios se le muestra y le repite la promesa de Abrahán. El fugitivo despierta asombrado: «el Señor habita en este lugar, y yo no lo sabía».

Isaac despide a Jacob

1Llamando, pues, Isaac a Jacob, le dio su bendición, y le mandó diciendo: No quieras tomar mujer de la raza de Canaán1. 2Mas ve, y pasa a la Mesopotamia de Siria2, a casa de Batuel padre de tu madre, y escógete allí mujer de las hijas de Labán, tu tío materno. 3Y el Dios todopoderoso3 te bendiga, y te aumente y multiplique, de suerte que vengas a ser padre de numerosos pueblos. 4Y te conceda las bendiciones de Abrahán, así como a tu descendencia después de ti; para que poseas como propia la tierra en que estás ahora como peregrino, la cual tiene prometida a tu abuelo. 5Despedido así de Isaac, partió a Mesopotamia de Siria, y se fue a casa de Labán, hijo de Batuel siro4, hermano de Rebeca su madre.

6Entretanto Esaú viendo que su padre, bendiciendo a Jacob, le había enviado a Mesopotamia de Siria, para que tomase de allí mujer; y cómo después de la bendición le había mandado, diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán; 7y que Jacob obedeciendo a sus padres, había marchado a la Siria; 8experimentando por otra parte que las hijas de Canaán no eran del agrado de su padre, 9se fue a casa de Ismael5, y tomó por mujer, sobre las que ya tenía, a Mahelet, hija de Ismael, hijo de Abrahán, hermana de Nabaiot.

El sueño de Betel

10Jacob, pues, habiendo partido de Bersabee6, proseguía su camino hacia Harán. 11Y llegado a cierto lugar7, queriendo descansar en él después de puesto el sol, tomó una de las piedras que allí había8, y poniéndosela por cabecera, durmió en aquel sitio. 12Y vio en sueños una escala9 fija en la tierra, cuyo remate tocaba en el cielo, y ángeles de Dios que subían y bajaban por ella10, 13y al Señor apoyado sobre la escala11, que le decía: Yo soy el Señor Dios de Abrahán tu padre, y el Dios de Isaac. La tierra, en que duermes, te la daré a ti y a tu descendencia. 14Y será tu posteridad tan numerosa como los granitos del polvo de la tierra: extenderte has al Occidente12, y al Oriente, y al Septentrión, y al Mediodía: y SERÁN BENDITAS EN TI y en el que saldrá o descenderá de ti13 todas las tribus o familias de la tierra. 15Yo seré tu guarda o custodio doquiera que fueres14, y te restituiré a esta tierra; y no te dejaré de mi mano hasta que cumpla todas las cosas que tengo dichas.

16Despertado Jacob del sueño, dijo: Verdaderamente que el Señor habita en este lugar, y yo no lo sabía15. 17Y todo despavorido, añadió: ¡Cuán terrible es este lugar! Verdaderamente ésta es la casa de Dios, y la puerta del cielo16. 18Levantándose, pues, Jacob al amanecer, cogió la piedra que se había puesto por cabecera, y la erigió como un monumento de la visión, derramando óleo encima17. 19Y puso por nombre Betel18 a la ciudad, que antes se llamaba Luza.

20Hizo además este voto, diciendo: Si el Señor estuviere conmigo19, y me amparare en el viaje que llevo, y me diere pan que comer, y vestido con que cubrirme, 21y volviere yo felizmente a la casa de mi padre, el Señor será mi Dios, 22y esta piedra, que dejo erigida en monumento, llamarse ha Casa de Dios: y de todo lo que me dieres, te ofreceré, ¡oh Señor!, el diezmo20.

Pausa

Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.

  1. Jacob descubrió a Dios en su peor noche. ¿En qué momento difícil de tu vida estuvo Dios, aunque tú no lo sabías?
  2. ¿Qué lugar es para ti «casa de Dios y puerta del cielo»?
  3. Jacob pidió compañía, pan, vestido y volver a casa. ¿Qué es lo esencial que hoy pides a Dios?
Para orarSeñor, quédate conmigo en el camino, y ábreme los ojos para reconocer que estás aquí.
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Las 20 notas del capítulo
  1. 1ConexiónGn 28,1

    «No quieras tomar mujer de la raza de Canaán»

    Isaac repite la preocupación de Abrahán (24,3): casarse con cananeos significaba adoptar sus dioses. El libro de Tobías recordará este ejemplo: Tobit aconseja a su hijo que tome mujer de su familia, porque Noé, Abrahán, Isaac y Jacob, «nuestros padres», tomaron mujer de entre sus parientes (Tob 4,12).

  2. 2PalabraGn 28,2

    «la Mesopotamia de Siria»

    En hebreo, Padán-Aram, «la llanura de Aram»: la región de Harán, en el norte de Mesopotamia, donde vivía la familia de Abrahán (11,31; 24,10). En este libro, «Siria» y «siro» traducen Aram y «arameo».

  3. 3PalabraGn 28,3

    «el Dios todopoderoso»

    En hebreo, El Shaddai, el nombre con que Dios se presentó a Abrahán (17,1). Isaac transmite ahora a Jacob, conscientemente, «las bendiciones de Abrahán» (v. 4): lo que había obtenido con engaño, lo recibe ahora a cara descubierta.

  4. 4ConexiónGn 28,5

    «hijo de Batuel siro»

    «Siro» es aquí «arameo». Israel recordará siempre ese origen: al ofrecer las primicias en el templo, cada israelita debía decir «mi padre era un arameo errante, que bajó a Egipto» (Dt 26,5). Ese padre arameo es probablemente Jacob, que vivió veinte años en Aram y terminó bajando a Egipto. Muchos la han considerado una de las confesiones de fe más antiguas de Israel, aunque su fecha se discute, y empieza con un emigrante.

  5. 5ContextoGn 28,9

    «se fue a casa de Ismael»

    Esaú intenta agradar a sus padres tomando una esposa de la familia de Abrahán, pero lo hace sin dejar a las otras y uniéndose a la rama apartada de la promesa. Hay algo triste en este hijo que siempre llega tarde: entiende lo que agrada a su padre cuando ya ha perdido la bendición, y su gesto es más un intento de reparar que una conversión.

  6. 6ContextoGn 28,10

    «Jacob, pues, habiendo partido de Bersabee»

    El criado de Abrahán hizo este mismo viaje con diez camellos cargados de regalos (24,10). Jacob, el heredero de la promesa, lo hace solo, a pie y con un bastón (32,10): más de ochocientos kilómetros hasta Harán. La bendición robada no le ha dado riquezas, sino el destierro.

  7. 7PalabraGn 28,11

    «llegado a cierto lugar»

    El hebreo dice «llegó al lugar» (ha-maqom), con artículo, como si fuera un lugar ya conocido. En la tradición judía, «el Lugar» llegó a ser una forma respetuosa de nombrar a Dios, que está en todas partes. Betel está a unos cien kilómetros de Bersabee: Jacob lleva varias jornadas de camino.

  8. 8ContextoGn 28,11

    «tomó una de las piedras que allí había»

    Una leyenda judía cuenta que varias piedras discutían por ser la almohada del justo, y que Dios las fundió en una sola. Otra leyenda, medieval, identificó con la almohada de Jacob la Piedra de Scone, sobre la que se coronaban los reyes de Escocia, llevada a Westminster en 1296 y usada desde el siglo XIV en las coronaciones de Inglaterra y después del Reino Unido; se usó todavía en la de Carlos III, en 2023. Los geólogos dicen que es arenisca de Escocia.

  9. 9PalabraGn 28,12

    «una escala»

    La palabra hebrea (sulam) aparece solo aquí; quizá designa una rampa o escalinata, como las de las torres-templo de Mesopotamia, los zigurats (ver nota a 11,4). Pero aquí no es el hombre quien quiere subir hasta el cielo, como en Babel: es Dios quien abre el camino y baja hasta Jacob.

  10. 10ConexiónGn 28,12

    «ángeles de Dios que subían y bajaban por ella»

    Jesús dirá a Natanael: «veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre» (Jn 1,51). Cristo es la verdadera escala: en él el cielo y la tierra quedan unidos para siempre.

  11. 11PalabraGn 28,13

    «al Señor apoyado sobre la escala»

    El hebreo dice que el Señor estaba «sobre él», y la expresión es ambigua: puede significar «sobre la escala», en lo alto, o «junto a él», es decir, de pie al lado de Jacob dormido. La segunda lectura, que prefieren muchos traductores modernos, es todavía más fuerte: Dios no se queda arriba, se acerca al fugitivo.

  12. 12PalabraGn 28,14

    «extenderte has al Occidente»

    «Extenderte has» es un futuro del español antiguo: «te extenderás». El castellano formó su futuro uniendo el infinitivo y el verbo haber (extender + has), y hasta el siglo XVII se podían escribir separados, con el pronombre en medio. Lo mismo ocurre con «llamarse ha» (v. 22), «se llamará». Torres Amat usa estas formas para dar un tono solemne a las promesas.

  13. 13FeGn 28,14

    «SERÁN BENDITAS EN TI y en el que saldrá o descenderá de ti»

    Torres Amat escribe la promesa en mayúsculas y añade una glosa, «o descenderá de ti», para que se entienda la descendencia como una persona: san Pablo insiste en que la promesa se dijo «a tu descendencia, la cual es Cristo» (Gál 3,16).

  14. 14FeGn 28,15

    «Yo seré tu guarda o custodio doquiera que fueres»

    Dios promete acompañar a Jacob fuera de la tierra prometida, en el destierro y en el camino. No es un dios atado a un santuario, sino el Dios que camina con los suyos. Jesús resucitado dirá lo mismo: «yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).

  15. 15FeGn 28,16

    «el Señor habita en este lugar, y yo no lo sabía»

    Dios estaba allí antes de que Jacob se diera cuenta. San Agustín lo diría de toda su vida: «tú estabas dentro de mí, y yo fuera» (Confesiones X,27). A menudo descubrimos la presencia de Dios al mirar hacia atrás.

  16. 16FeGn 28,17

    «Verdaderamente ésta es la casa de Dios, y la puerta del…»

    La Vulgata dice: Quam terribilis est locus iste! non est hic aliud nisi domus Dei et porta caeli. Adaptadas («Terribilis est locus iste»), estas palabras abren la antífona de entrada de la misa de la dedicación de una iglesia: cada templo cristiano es una Betel, casa de Dios y puerta del cielo.

  17. 17ContextoGn 28,18

    «derramando óleo encima»

    La piedra erguida (massebá) era un monumento conmemorativo; la Ley prohibirá después estas estelas porque se asociaban a los cultos cananeos (Dt 16,22). Ungir con aceite es consagrar: en la dedicación de una iglesia, el obispo unge con el santo crisma el altar y las paredes.

  18. 18PalabraGn 28,19

    «Betel»

    Bet-El significa «casa de Dios». Luza, su nombre antiguo, quiere decir «almendro». Betel será uno de los grandes santuarios de Israel y, más tarde, el santuario real del reino del norte, criticado por los profetas (Am 7,10-13). Suele identificarse con Beitín, unos 17 kilómetros al norte de Jerusalén.

  19. 19FeGn 28,20

    «Si el Señor estuviere conmigo»

    El voto de Jacob es condicional, casi un trato: si Dios lo protege, él lo tendrá por su Dios. Su fe es todavía la de un principiante, y Dios la acepta así y la hará crecer. Fíjate en lo que pide: compañía en el camino, pan, vestido y volver a casa. Es lo esencial de la vida, lo mismo que Jesús enseñará a pedir con confianza al Padre, que sabe que lo necesitamos (Mt 6,31-33).

  20. 20FeGn 28,22

    «te ofreceré, ¡oh Señor!, el diezmo»

    El diezmo, la décima parte de los bienes, recuerda el que dio Abrahán a Melquisedec (14,20); la Ley lo regulará después para sostener el culto y a los levitas, los huérfanos y las viudas (Dt 14,22-29). La Iglesia no impone una cifra, pero conserva el principio en uno de sus mandamientos: ayudar, cada uno según su capacidad, a las necesidades de la Iglesia (Catecismo, n. 2043).