Génesis 8: El fin del diluvio
El punto de giro de toda la historia del diluvio es una frase sencilla: «Dios se acordó de Noé». A partir de ahí el relato desanda el camino del capítulo 7: un viento sopla sobre las aguas como en 1,2, se cierran las fuentes del abismo, la tierra reaparece como el tercer día de la creación y Noé sale a un mundo lavado. El relato tiene forma de espejo, con el recuerdo de Dios en el centro. El primer gesto de Noé no es construir una casa, sino un altar; y Dios responde con una promesa que no depende de la bondad humana.
Bajan las aguas
1Dios entretanto, teniendo presente a Noé1, y a todos los animales, y a todas las bestias mansas, que estaban con él en el arca, hizo soplar el viento sobre la tierra, con que se fueron disminuyendo las aguas. 2Y se cerraron los manantiales del abismo del mar, y las cataratas del cielo2, y se atajaron las lluvias que del cielo caían; 3y se fueron retirando de la tierra las aguas ondeando y retrocediendo, y empezaron a menguar después de los ciento cincuenta días3. 4Y el Arca a los veintisiete días del mes séptimo4, reposó sobre los montes de Armenia5. 5Las aguas iban de continuo menguando hasta el décimo mes, pues que en el primer día de este mes se descubrieron las cumbres de los montes.
6Pasados después cuarenta días, abriendo Noé la ventana que tenía hecha en el Arca, despachó al cuervo6; 7el cual habiendo salido, no volvió hasta que las aguas se secaron7 sobre la tierra. 8Envió también después de él la paloma8, para ver si ya se habían acabado las aguas en el suelo de la tierra; 9la cual como no hallase donde poner su pie se volvió a él al Arca, porque había aún agua sobre toda la tierra; así alargó la mano, y cogiéndola la metió en el Arca9. 10Esperando, pues, otros siete días más, segunda vez echó a volar la paloma fuera del Arca; 11mas ella volvió a Noé por la tarde trayendo en el pico un ramo de olivo con las hojas verdes10, por donde conoció Noé que las aguas habían cesado de cubrir la tierra. 12Con todo eso aguardó otros siete días, y echó a volar la paloma, la cual no volvió ya más a él11.
13Así que, el año seiscientos y uno de la vida de Noé, en el mes primero, el primer día del mes12, se retiraron las aguas de sobre la tierra; y abriendo Noé la cubierta del Arca, miró y vio que se había secado la superficie de la tierra. 14En el mes segundo, a veintisiete días del mes13, quedó seca la tierra.
Salida del arca y sacrificio de Noé
15Entonces habló Dios a Noé, diciendo: 16Sal del Arca, tú y tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos contigo. 17Saca también fuera contigo todos los animales que tienes dentro, de toda casta, tanto de aves como de bestias y de todos los reptiles que andan arrastrando sobre la tierra, y salid a tierra; propagaos y multiplicaos sobre ella14. 18Salió, pues, Noé y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos. 19Como también salieron del Arca todos los animales, jumentos, y reptiles que serpentean sobre la tierra, según sus especies.
20Y edificó Noé un altar al Señor15; y cogiendo todos los animales y aves limpias16, ofreció holocaustos sobre el altar. 21Y el Señor se complació en aquel olor de suavidad17 y dijo: Nunca más maldeciré la tierra18 por las culpas de los hombres, atento a que los sentidos y pensamientos del corazón humano están inclinados al mal desde su mocedad19; no castigaré, pues, más a todos los vivientes como he hecho. 22Mientras el mundo durare, no dejarán de sucederse la sementera y la siega20, el frío y el calor, el verano y el invierno, la noche y el día.
El año del diluvio
- Año 600 de NoéDios anuncia la lluvia «de aquí a siete días»7,4-10
- Mes 2, día 17Se rompen las fuentes del abismo y se abren las cataratas del cielo7,11
- 40 díasLlueve cuarenta días y cuarenta noches7,12.17
- 150 díasLas aguas dominan sobre la tierra7,24; 8,3
- Mes 7, día 27El arca se posa sobre los montes de Armenia, es decir, de Ararat (el hebreo dice día 17)8,4
- Mes 10, día 1Asoman las cumbres de los montes8,5
- 40 días despuésNoé abre la ventana y suelta el cuervo8,6-7
- Cada 7 díasLa paloma: vuelve; vuelve con el ramo de olivo; ya no vuelve8,8-12
- Año 601, mes 1, día 1Se retiran las aguas; Noé abre la cubierta del arca8,13
- Mes 2, día 27La tierra está seca; Noé sale del arca y ofrece un sacrificio8,14-20
Del comienzo del diluvio a la salida del arca pasa un año y diez días. Con la fecha hebrea de 8,4, el arca se posa justo a los 150 días (cinco meses de treinta días). Muchos estudiosos ven en estas cifras dos tradiciones entrelazadas: una de cuarenta días de lluvia y otra de un año entero de aguas.
Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.
- Lo primero que hizo Noé al salir fue dar gracias. ¿Cómo empiezas tus días, tus semanas o tus nuevos comienzos?
- Dios promete fidelidad sabiendo que el corazón humano sigue siendo débil. ¿Qué te dice eso de cómo te mira a ti?
Las 20 notas del capítulo
- 1PalabraGn 8,1
«teniendo presente a Noé»
El hebreo dice: «Dios se acordó de Noé» (zajar). Cuando en la Biblia Dios «se acuerda», actúa para salvar: se acordará de Abrahán (19,29), de Raquel (30,22) y de su alianza con Israel oprimido en Egipto (Éx 2,24), y Zacarías cantará que Dios se ha acordado de su santa alianza (Lc 1,72). Y un viento (ruaj) pasa sobre las aguas, como el espíritu de Dios en 1,2: comienza una nueva creación. Muchos estudiosos ven en el relato del diluvio una estructura en espejo con este versículo en el centro.
- 2PalabraGn 8,2
«las cataratas del cielo»
«Cataratas» traduce el hebreo arubbot, «compuertas» o «ventanas». En la imagen antigua del mundo, el firmamento era una bóveda que retenía las aguas de arriba, con compuertas por donde caía la lluvia (1,7; 7,11). El diluvio fue una vuelta al caos de las aguas; ahora las compuertas se cierran. Malaquías usará la misma imagen para la bendición: Dios abrirá las compuertas del cielo y derramará bendición sin medida (Mal 3,10).
- 3ContextoGn 8,3
«después de los ciento cincuenta días»
Los 150 días se cuentan desde el comienzo del diluvio (7,24). El relato da fechas exactas por año, mes y día de la vida de Noé. Muchos estudiosos piensan que aquí se entrelazan dos tradiciones, una que habla de cuarenta días de lluvia y otra de un año entero de aguas, y que el narrador las une en un solo relato. Ver el cuadro «El año del diluvio» al final del capítulo.
- 4PalabraGn 8,4
«a los veintisiete días del mes séptimo»
El texto hebreo dice «el día diecisiete»; la Vulgata, que sigue Torres Amat, dice veintisiete. Con la cifra hebrea, el arca se posa exactamente cinco meses después de que empezara el diluvio (7,11), es decir, al cumplirse los 150 días, contando meses de treinta días. Pequeñas diferencias como esta son normales entre las versiones antiguas de la Biblia y no cambian el sentido.
- 5ContextoGn 8,4
«los montes de Armenia»
El hebreo dice «los montes de Ararat», que es el antiguo reino de Urartu (siglos IX-VI a. C.), alrededor del lago Van, entre las actuales Turquía, Armenia e Irán. San Jerónimo lo tradujo «Armenia». El texto habla de una región montañosa, no de una cima concreta; el monte que hoy se llama Ararat (5137 m, en Turquía) recibió ese nombre después.
- 6ContextoGn 8,6
«despachó al cuervo»
En la Epopeya de Gilgamesh, el héroe del diluvio suelta una paloma, una golondrina y un cuervo, y el cuervo no vuelve porque encuentra tierra: el parecido es evidente. Pero el sentido cambia: en el relato babilonio de Atrahasis, los dioses mandan el diluvio porque el ruido de los hombres no los deja dormir; en el Génesis, Dios juzga la maldad humana y salva por fidelidad a su alianza. Ver «Para profundizar» al final del capítulo 9.
- 7PalabraGn 8,7
«no volvió hasta que las aguas se secaron»
Torres Amat sigue aquí a la Vulgata y a la traducción griega: el cuervo «no volvió». El hebreo dice otra cosa: «salía y volvía» hasta que se secaron las aguas, revoloteando alrededor del arca. Los Padres partieron de la lectura latina y griega. San Agustín vio en el cuervo, que se queda fuera atraído quizá por los cadáveres, a los que se dejan arrastrar por sus pasiones lejos de la Iglesia, y en la paloma, a los que buscan su descanso dentro de ella (Contra Fausto XII,20).
- 8PalabraGn 8,8
«Envió también después de él la paloma»
«Paloma» es en hebreo yoná, el mismo nombre del profeta Jonás. Ave limpia, mansa y fiel a su palomar, en la Biblia es imagen de la amada (Cant 2,14), de la sencillez (Mt 10,16) y del Espíritu Santo (Mt 3,16). Noé la envía tres veces, con siete días de intervalo (vv. 10 y 12): la tercera ya no vuelve.
- 9FeGn 8,9
«alargó la mano, y cogiéndola la metió en el Arca»
Un detalle de ternura en medio de la catástrofe: el patriarca extiende la mano para recoger a la paloma cansada, que no ha encontrado dónde posarse. Los autores espirituales han visto aquí la imagen de Dios, que acoge al que vuelve sin haber hallado descanso lejos de él. San Agustín lo dijo de todo corazón humano: «nos hiciste para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (Confesiones I,1).
- 10FeGn 8,11
«un ramo de olivo con las hojas verdes»
La paloma con el ramo de olivo es hoy un símbolo universal de paz. Los Padres la relacionaron con la paloma del Espíritu Santo que bajó sobre Jesús al salir del agua del Jordán (Mt 3,16): después del «diluvio» del Bautismo, el Espíritu anuncia la paz de Dios (Catecismo, n. 701). Del olivo sale además el aceite con que la Iglesia unge en el Bautismo y la Confirmación.
- 11FeGn 8,12
«la cual no volvió ya más a él»
La paloma ya no vuelve: ha encontrado dónde posarse, y la tierra es otra vez habitable. San Agustín vio en esta tercera paloma, que no regresa, el descanso definitivo de los santos al final de los tiempos, cuando ya no necesiten los signos de la esperanza (Contra Fausto XII,20). En las inscripciones funerarias de las catacumbas, la paloma con el ramo es un signo frecuente del alma que descansa en la paz de Dios.
- 12ContextoGn 8,13
«en el mes primero, el primer día del mes»
La tierra aparece seca el primer día del año, en el año 601 de Noé: el mundo renace al mismo tiempo que el calendario. Noé abre la «cubierta» del arca, en hebreo mikseh, la misma palabra que designará la cubierta del santuario en el desierto (Éx 26,14): es como abrir la tapa de una caja que ha guardado la vida. Un nuevo comienzo para la historia.
- 13ContextoGn 8,14
«En el mes segundo, a veintisiete días del mes»
Desde el comienzo del diluvio, el día 17 del mes segundo (7,11), ha pasado un año y diez días. Algunos estudiosos señalan que un año lunar de 354 días más diez u once días da más o menos un año solar: quizá el autor quiso decir que el diluvio duró un año completo. El verbo cambia también: primero la superficie de la tierra «se ha secado» (v. 13); ahora la tierra queda seca del todo, habitable.
- 14ConexiónGn 8,17
«propagaos y multiplicaos sobre ella»
Dios repite a los animales la bendición del quinto día (1,22), y enseguida la repetirá a los hombres (9,1). El arca ha sido como un vientre que guardó la vida; ahora la vida sale a poblar de nuevo la tierra. El diluvio no ha anulado la creación: la ha renovado.
- 15FeGn 8,20
«edificó Noé un altar al Señor»
Es el primer altar que menciona la Biblia. Lo primero que hace Noé al pisar tierra no es construir una casa, sino adorar y dar gracias. «Holocausto» viene del griego y significa «quemado entero»: la víctima se ofrecía toda a Dios, sin guardar nada para comer.
- 16ContextoGn 8,20
«todos los animales y aves limpias»
Noé ofrece solo animales «limpios», los que había embarcado de siete en siete (7,2-3). La distinción entre animales puros e impuros, que la Ley de Moisés detallará (Lv 11), aparece aquí antes de Moisés: el narrador la presenta como una costumbre tan antigua como la humanidad. Jesús declarará puros todos los alimentos (Mc 7,19), y Pedro lo entenderá en una visión (Hch 10,9-16).
- 17ConexiónGn 8,21
«olor de suavidad»
Es una fórmula de los sacrificios: Dios acoge la ofrenda con agrado. En el relato babilonio, los dioses hambrientos se agolpan «como moscas» en torno al sacrificio; aquí, Dios no necesita alimento, sino que responde a la gratitud de Noé con una promesa. San Pablo aplica la fórmula a Cristo, que se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio de suave olor a Dios (Ef 5,2).
- 18FeGn 8,21
«Nunca más maldeciré la tierra»
Dios responde al sacrificio renunciando a volver a destruir la tierra por culpa del hombre. La maldición del suelo por el pecado de Adán (3,17) no se borra, pero queda limitada por una promesa. Y Dios se compromete sabiendo muy bien lo que es el corazón humano: así es la gracia, que no espera a que la merezcamos.
- 19FeGn 8,21
«inclinados al mal desde su mocedad»
«Mocedad» es juventud. Dios reconoce que el corazón humano sigue igual que antes del diluvio (6,5), y aun así promete no volver a destruir. El agua no cambió al hombre: la salvación tendrá que venir de la gracia. La Iglesia llama concupiscencia a esta inclinación, que permanece incluso en los bautizados como un combate (Catecismo, n. 405 y 1264).
- 20PalabraGn 8,22
«la sementera y la siega»
«Sementera» es la siembra. El versículo tiene forma poética: cuatro parejas de contrarios que expresan la regularidad del mundo. La fidelidad de Dios se ve en el ritmo de las estaciones, del que depende toda la agricultura; Jeremías dirá que esa alianza con el día y la noche garantiza la fidelidad de Dios a su pueblo (Jr 33,20-21).