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Génesis 33 · El abrazo de los hermanos
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Génesis

Génesis 33: El abrazo de los hermanos

20 versículos · 16 notas · 3 min de lecturaPausa

El encuentro tan temido termina en un abrazo. Esaú corre hacia Jacob, lo besa y llora: veinte años de odio se deshacen sin explicaciones. El capítulo tiene dos partes: el encuentro de los hermanos, con la presentación de la familia y la discusión sobre el regalo (vv. 1-16), y el asentamiento de Jacob, primero en Socot y luego junto a Siquem, donde compra un terreno y levanta un altar (vv. 17-20). La palabra que más se repite es «gracia»: Jacob busca hallar gracia ante su hermano, y descubre en su rostro el rostro de Dios.

Jacob y Esaú se encuentran

1Y alzando después Jacob los ojos, vio venir a Esaú, y con él los cuatrocientos hombres; y dividió los hijos de Lía, y los de Raquel, y de las dos siervas, 2y puso delante a las dos esclavas y a sus hijos, a Lía y a los suyos en medio; pero a Raquel y a José los postreros1. 3Él mismo, adelantándose, se postró siete veces en tierra2, haciendo reverencia, mientras se acercaba su hermano. 4Entonces Esaú, corriendo al encuentro de su hermano, le abrazó3, y estrechándose con su cuello y besándole, echó a llorar.

5Levantando en seguida los ojos, vio a las mujeres y a sus niños, y preguntó: ¿Quiénes son éstos?; ¿son por ventura tuyos? Respondió Jacob: Son los niños que ha dado Dios a tu siervo4. 6Y llegando las esclavas con sus hijos, le hicieron profunda reverencia5. 7Se acercó también Lía con sus niños; y habiendo practicado lo mismo, por último José y Raquel hicieron su acatamiento.

8Preguntó asimismo Esaú: ¿Qué significan aquellas cuadrillas que he encontrado? Respondió Jacob: El deseo de hallar gracia en presencia de mi señor. 9A lo que dijo él: Tengo yo muchísimos bienes6; retén para ti, hermano mío, los tuyos. 10Replicó Jacob: No hagas tal, te suplico; antes bien, si es que yo he hallado gracia en tus ojos, recibe de mis manos ese pequeño regalo; ya que viendo tu semblante, me ha parecido ver el semblante de Dios7: hazme este favor, 11y acepta esta bendición8 que te he ofrecido, y que yo he recibido de Dios, que da todas las cosas. Le aceptó Esaú a duras penas, importunado del hermano,

12y le dijo: Vamos juntos, y te acompañaré en el viaje. 13Respondió Jacob: Bien ves, señor mío, que tengo conmigo niños tiernos, y ovejas, y vacas preñadas; que si las fatigares sacándolas de su paso, morirán todas en un día9. 14Vaya mi señor delante de su siervo: yo seguiré poquito a poco sus pisadas, según viere que pueden aguantar mis niños, hasta tanto que llegue a verme con mi señor en Seir10. 15Replicó Esaú: Te ruego que por lo menos quede alguna de la gente que viene conmigo, para acompañarte en el camino. No es menester, dijo Jacob: lo que únicamente necesito, señor mío, es que me conserves en tu gracia11. 16Se volvió, pues, Esaú aquel mismo día a Seir, por el camino que había traído.

Jacob en Socot y en Siquem

17Jacob entretanto llegó a Socot; y habiendo edificado allí una casa y plantado todas las tiendas de campaña, llamó aquel lugar Socot, esto es, Pabellones12. 18Y al cabo de algún tiempo de su retorno de Mesopotamia de Siria, pasó a Salem, ciudad de los siquemitas13, en la tierra de Canaán, y habitó cerca de la población14. 19Y compró la parte del campo en que había fijado sus tiendas de campaña, a los hijos de Hemor, padre de Siquem, por cien corderos15. 20Y erigido allí un altar, invocó delante de él al fortísimo Dios de Israel16.

Pausa

Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.

  1. ¿Con quién necesitas reconciliarte? ¿Qué te impide dar el primer paso?
  2. Jacob vio el rostro de Dios en su hermano reconciliado. ¿En qué rostro te está esperando Dios hoy?
  3. Esaú dijo «tengo mucho»; Jacob, «tengo de todo». ¿Cuál de las dos frases describe mejor tu corazón?
Para orarSeñor, dame un corazón que corra al encuentro del hermano, como el padre del hijo pródigo.
Lo que escribes se guarda solo en este dispositivo. Guardado.Ver todo lo que escribí
Las 16 notas del capítulo
  1. 1ContextoGn 33,2

    «a Raquel y a José los postreros»

    Jacob ordena a su familia según su afecto: delante, las esclavas y sus hijos, los más expuestos; detrás, Raquel y José, los más protegidos. Es un gesto que todos ven, y que alimentará los celos de los hermanos contra José (37,3-4).

  2. 2ContextoGn 33,3

    «se postró siete veces en tierra»

    Siete postraciones eran el homenaje de un vasallo ante su rey. En las cartas de El Amarna (siglo XIV a. C.), los reyezuelos de Canaán escriben al faraón: «a los pies del rey, mi señor, siete veces y siete veces me postro».

  3. 3ConexiónGn 33,4

    «corriendo al encuentro de su hermano, le abrazó»

    Esaú corre, se echa al cuello de su hermano, lo besa y llora: son los mismos gestos del padre de la parábola del hijo pródigo, que corre hacia su hijo, se le echa al cuello y lo besa (Lc 15,20). Jacob esperaba un ejército y encuentra un abrazo.

  4. 4FeGn 33,5

    «Son los niños que ha dado Dios a tu siervo»

    Jacob reconoce que todo lo que tiene es don de Dios. Es también su manera de decir a Esaú que su riqueza no es fruto del robo, sino de la gracia. El verbo hebreo (janan) es de la misma raíz que jen, «gracia», la palabra clave del capítulo: Dios le ha «agraciado» con estos hijos.

  5. 5ConexiónGn 33,6

    «le hicieron profunda reverencia»

    Las esclavas, Lía, Raquel y todos los hijos se postran ante Esaú. Es exactamente lo contrario de la bendición robada, que decía: «inclínense profundamente delante de ti los hijos de tu madre» (27,29). La bendición sigue en pie, pero Jacob ha aprendido que no se vive como un dominio sobre el hermano.

  6. 6PalabraGn 33,9

    «Tengo yo muchísimos bienes»

    Esaú dice «tengo mucho» (rav). Jacob le responde en el v. 11: «tengo de todo» (kol). Los comentaristas judíos notaron la diferencia: el que tiene mucho puede desear más; el que reconoce que lo ha recibido todo de Dios ya no necesita nada. Por eso Jacob puede dar.

  7. 7FeGn 33,10

    «me ha parecido ver el semblante de Dios»

    La noche anterior, Jacob vio a Dios «cara a cara» (32,30); ahora ve el rostro de Dios en el rostro reconciliado de su hermano. San Juan dirá que quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve (1 Jn 4,20).

  8. 8PalabraGn 33,11

    «acepta esta bendición»

    Jacob llama a su regalo berajá, «bendición». Es casi una restitución: el que robó la bendición del hermano le ofrece ahora una «bendición». Esaú, que había dicho «tengo yo muchísimos bienes» (v. 9), la acepta para sellar la paz.

  9. 9ConexiónGn 33,13

    «morirán todas en un día»

    Jacob habla como un pastor experimentado: las ovejas y vacas que crían no aguantan un ritmo rápido, y forzarlas un solo día puede matarlas. Isaías describirá así a Dios, el buen pastor: lleva en brazos los corderos y conduce con cuidado a las que crían (Is 40,11).

  10. 10ContextoGn 33,14

    «hasta tanto que llegue a verme con mi señor en Seir»

    Jacob no irá a Seir: se dirige a Socot y luego a Siquem. Quizá es prudencia, quizá desconfianza. La reconciliación es verdadera, pero no obliga a vivir juntos: los hermanos solo volverán a reunirse para enterrar a su padre (35,29).

  11. 11PalabraGn 33,15

    «es que me conserves en tu gracia»

    Literalmente: «que yo halle gracia (jen) a los ojos de mi señor». La expresión aparece tres veces en el capítulo (vv. 8, 10 y 15). El que se había ganado las cosas con astucia ahora solo pide gracia, un favor que no se puede comprar ni robar. Es la misma palabra que se usó para Noé: «Noé halló gracia ante el Señor» (6,8).

  12. 12PalabraGn 33,17

    «Socot, esto es, Pabellones»

    Sukkot significa «cabañas», el mismo nombre de la fiesta de las Tiendas, en la que Israel recuerda que vivió en cabañas en el desierto (Lv 23,42-43). El lugar estaba en el valle del Jordán, cerca del Jaboc.

  13. 13PalabraGn 33,18

    «pasó a Salem, ciudad de los siquemitas»

    La Vulgata leyó Salem como nombre de una ciudad. El hebreo dice probablemente que Jacob «llegó sano y salvo (shalem) a la ciudad de Siquem»: se ha cumplido la promesa de Betel, «te restituiré a esta tierra» (28,15).

  14. 14ContextoGn 33,18

    «habitó cerca de la población»

    Siquem (hoy Tell Balata, junto a Nablus) era una gran ciudad cananea: las excavaciones han sacado a la luz murallas ciclópeas, puertas monumentales y un templo fortaleza de la Edad del Bronce Medio. Aparece en textos egipcios del siglo XIX a. C., y en las cartas de El Amarna su rey Labayu da muchos quebraderos de cabeza al faraón. Jacob acampa a sus puertas, como forastero.

  15. 15PalabraGn 33,19

    «por cien corderos»

    El hebreo dice cien qesitá, una medida de valor cuyo peso no se conoce; la Vulgata la interpretó como «corderos». Como Abrahán (cap. 23), Jacob compra un pedazo de la tierra prometida. Allí serán enterrados los huesos de José (Jos 24,32), y junto a ese campo estaba el pozo de Jacob donde Jesús habló con la samaritana (Jn 4,5-6).

  16. 16PalabraGn 33,20

    «fortísimo Dios de Israel»

    En hebreo, El Elohé Israel: «El, el Dios de Israel». Es la primera vez que Jacob usa su nombre nuevo, y lo hace en un altar: el Dios de sus padres es ahora también su Dios, como había prometido en Betel (28,21).