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Génesis 43 · Benjamín en Egipto
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Génesis

Génesis 43: Benjamín en Egipto

34 versículos · 20 notas · 5 min de lecturaPausa

El hambre aprieta, y Jacob tiene que dejar ir a Benjamín, el único hijo de Raquel que le queda. Judá se hace responsable de él con su propia vida, y Jacob lo deja partir con regalos, el doble de dinero y una oración. En Egipto, en lugar del castigo que temen, los hermanos encuentran agua para los pies, a Simeón liberado y un banquete. José ve a su hermano menor y tiene que salir a llorar a escondidas. En la mesa, una nueva prueba: Benjamín recibe una porción cinco veces mayor. ¿Volverá la envidia?

Judá se hace fiador

1Entretanto el hambre afligía cruelmente la tierra toda. 2Y consumidos los víveres traídos de Egipto, Jacob dijo a sus hijos: Volved a comprar algunos víveres. 3Respondió Judá1: Aquel señor que manda allí, nos intimó con protesta de juramento diciendo: No veréis mi cara si no traéis con vosotros a vuestro hermano menor. 4En este supuesto, si quieres enviarle con nosotros, marcharemos juntos y te traeremos lo necesario; 5pero si no te determinas a enviarle, no iremos; porque el señor aquel, como tantas veces hemos dicho, nos declaró con palabras formales que no esperásemos ver su cara sin llevar nuestro hermano más mozo.

6Les dijo Israel2: Para desdicha mía le hicisteis saber que todavía teníais otro hermano. 7Mas ellos respondieron: Nos examinó aquel señor punto por punto acerca de nuestra familia, si el padre vivía, si teníamos otro hermano; y nosotros le respondimos consiguientemente según el interrogatorio que nos hizo. ¿De dónde podíamos saber que nos hubiese de decir: Traedme con vosotros a vuestro hermano? 8Judá dijo también a su padre: Envía conmigo el chico3, para que podamos ponernos luego en camino, y conservar la vida y no perezcamos nosotros y nuestros niños. 9Yo respondo del muchacho4; pídeme a mí cuenta de él; si no te lo volviere a traer y pusiere en tus manos, consiento en que jamás me perdones ese pecado. 10Si no fuera por esta demora, estaríamos ya otra vez de vuelta.

11Al fin Israel su padre les dijo: Si así es preciso, haced lo que quisiereis. Tomad en vuestras vasijas de los frutos más exquisitos de esta tierra, para ofrecer presentes a aquel señor: un poco de resina o bálsamo, y de miel, y de estoraque, y de lágrimas de mirra y de terebinto y almendras5. 12Llevad también doblada cantidad de dinero, y volved aquel otro que hallasteis en los sacos; no sea que haya sucedido eso por equivocación6. 13En fin, llevaos a vuestro hermano, e id a aquel señor. 14Ojalá el Dios mío todopoderoso os le depare propicio, y deje volver con vosotros a vuestro hermano que tiene allí preso, y a este mi Benjamín. Y entretanto yo quedaré como huérfano sin hijos7.

El banquete en casa de José

15Tomaron, pues, éstos los regalos y doble dinero, y a Benjamín, y bajaron a Egipto, y se presentaron a José. 16El cual luego que los vio, y a Benjamín con ellos, dio esta orden a su mayordomo: Mete esos hombres en mi casa, y degüella víctimas8, y dispón un convite, porque a mediodía han de comer conmigo. 17El mayordomo ejecutó lo que se le había mandado, y los hizo entrar en casa.

18Ellos con eso atemorizados, se decían uno al otro: Por el dinero que nos hallamos la otra vez9 en nuestros costales, nos meten aquí, con el fin de hacer caer más sobre nosotros la calumnia, y sujetarnos a la esclavitud, y apoderarse de nuestros jumentos. 19Por lo cual, en la misma puerta, llegándose al mayordomo de la casa, 20le dijeron: Te suplicamos, señor, que nos escuches. Ya otra vez hemos venido a comprar granos, 21y después de comprados, así que llegamos al mesón, abrimos nuestros costales y encontramos el dinero en la boca de los sacos, el cual devolvemos ahora del mismo peso o valor10. 22Además de éste traemos otro para comprar lo que necesitamos; no hemos podido saber quién le metió en nuestras bolsas. 23A lo que respondió el mayordomo: Estad tranquilos; no tenéis que temer; vuestro Dios, y el Dios de vuestro padre, os ha puesto esos tesoros11 en vuestros sacos; pues el dinero que me disteis, lo tengo ya abonado, y me doy por satisfecho. Dicho esto, les presentó libre a Simeón. 24Y después de introducidos en casa, les trajo agua con que lavaron sus pies12, y dispuso que se diese pienso a los jumentos. 25Ellos, por su parte, disponían los presentes para cuando entrase José al mediodía; porque habían oído que tenían que comer allí.

26Entró, pues, José en su casa, y le ofrecieron los presentes, teniéndolos en sus manos, y le adoraron postrados en tierra13. 27Pero él, resaludándolos con afabilidad, les preguntó: ¿Goza de salud vuestro anciano padre14, de quien me hablasteis? ¿Vive todavía? 28A lo que respondieron: Salud goza vuestro siervo, nuestro padre; aún vive. Y otra vez inclinados le adoraron. 29En esto, alzando José los ojos, vio a Benjamín, su hermano uterino, y dijo: ¿Es ése vuestro hermano el pequeño, de quien me hablasteis? E inmediatamente añadió: Dios te dé su gracia, hijo mío15, y te bendiga. 30Y se retiró a toda prisa, porque se le conmovieron las entrañas16 a causa de su hermano, y se le saltaban las lágrimas; y entrando en su gabinete, prorrumpió en llanto.

31Y saliendo fuera otra vez, después de haberse lavado la cara, se reprimió17 y dijo a sus criados: Traednos de comer. 32Puestas, pues, separadamente las mesas, una para José, otra para sus hermanos, y la tercera para los egipcios también convidados, (pues no es lícito a los egipcios comer con los hebreos18, y tienen por profano semejante banquete) 33se sentaron en presencia de José, primero el primogénito según su mayoría19, y últimamente el más pequeño según su edad. Y estaban en extremo maravillados, 34al ver que de las porciones que habían recibido de él, cupo la mayor a Benjamín, por manera que era cinco veces mayor que la de los otros20. Y bebieron, y se alegraron en su compañía.

Pausa

Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.

  1. Judá se ofreció como fiador de su hermano. ¿De quién te haces responsable tú?
  2. Los hermanos temían un castigo y encontraron un banquete. ¿Qué temor tuyo podría ser en realidad una gracia que todavía no reconoces?
Para orarSeñor, que tus entrañas de misericordia se conmuevan por mí como las de José por su hermano.
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Las 20 notas del capítulo
  1. 1ContextoGn 43,3

    «Respondió Judá»

    Rubén, el primogénito, ha perdido autoridad (42,37-38). Ahora habla Judá, que poco a poco se convierte en el jefe de los hermanos: el mismo que propuso vender a José (37,26) y que reconoció su culpa ante Tamar (38,26).

  2. 2ContextoGn 43,6

    «Les dijo Israel»

    En la historia de José, el narrador alterna los dos nombres del patriarca. Suele llamarlo Israel cuando actúa como cabeza de la familia y del futuro pueblo, como aquí, donde ha de tomar una decisión grave, y Jacob cuando aparece como el padre herido.

  3. 3ContextoGn 43,8

    «Envía conmigo el chico»

    Judá llama a Benjamín «el muchacho» (naar), aunque ya es un hombre adulto: la lista de 46,21 le atribuye diez hijos. Es la mirada protectora con que toda la familia lo ve, desde el corazón de un padre que no quiere perder al último hijo de Raquel.

  4. 4ConexiónGn 43,9

    «Yo respondo del muchacho»

    Judá se hace fiador de Benjamín con su propia vida: si no lo trae de vuelta, cargará con la culpa para siempre. La Carta a los Hebreos dice que Jesús, que «procede de Judá» (Heb 7,14), es el «fiador de una alianza mejor» (Heb 7,22).

  5. 5PalabraGn 43,11

    «de lágrimas de mirra y de terebinto y almendras»

    Son productos que no dependen tanto de la lluvia: bálsamo, miel (quizá jarabe de dátiles), resinas aromáticas y frutos secos. Donde Torres Amat dice «terebinto», el hebreo dice botnim, «pistachos», fruto de un árbol de la misma familia. Son casi los mismos productos que llevaba la caravana que compró a José (37,25).

  6. 6FeGn 43,12

    «no sea que haya sucedido eso por equivocación»

    Jacob, que en su juventud se llevó con engaño la bendición de su hermano, insiste ahora en devolver un dinero que no es suyo. El viejo patriarca ha aprendido la honradez a fuerza de golpes: la que exige a sus hijos es la que él mismo no tuvo de joven.

  7. 7FeGn 43,14

    «yo quedaré como huérfano sin hijos»

    Jacob invoca a El Shaddai, el Dios todopoderoso, y suelta lo que más ama. El hebreo dice: «si he de quedarme sin hijos, me quedaré». Es un acto de abandono parecido al de Abrahán en el monte Moria: poner al hijo en las manos de Dios.

  8. 8PalabraGn 43,16

    «degüella víctimas»

    El hebreo dice «mata reses y prepáralas»: no se trata de un sacrificio religioso, sino de preparar carne para un banquete, algo excepcional en un tiempo de hambre. La palabra «víctimas» de Torres Amat, que viene del latín de la Vulgata, puede despistar al lector de hoy.

  9. 9ContextoGn 43,18

    «Por el dinero que nos hallamos la otra vez»

    El miedo hace que los hermanos interpreten la invitación como una trampa para hacerlos esclavos. Es justo lo que ellos hicieron con José: la culpa proyecta en los demás las propias intenciones.

  10. 10ContextoGn 43,21

    «el cual devolvemos ahora del mismo peso o valor»

    El dinero era plata pesada en balanza, no monedas, que todavía no existían (ver nota a 23,15). Los hermanos insisten en que lo devuelven «con su peso exacto»: quieren demostrar a toda costa que son honrados, ellos que vendieron a un hermano por veinte siclos.

  11. 11FeGn 43,23

    «vuestro Dios, y el Dios de vuestro padre, os ha puesto…»

    Un mayordomo egipcio les habla de Dios, sin duda instruido por José. El dinero devuelto, que los hermanos vivían como amenaza, era un regalo. Así actúa la gracia: da sin mérito, y a veces asusta antes de consolar.

  12. 12ContextoGn 43,24

    «les trajo agua con que lavaron sus pies»

    Los hermanos esperaban cadenas y reciben hospitalidad: agua para los pies y comida para los asnos, los gestos de acogida que Abrahán ofreció a sus visitantes (18,4). En casa de José los espera algo que no se atreven a imaginar.

  13. 13ConexiónGn 43,26

    «le adoraron postrados en tierra»

    Por segunda vez se postran ante José, ahora con regalos en las manos: once hermanos, contando a Benjamín, como las once estrellas del segundo sueño (37,9). El hebreo usa el verbo de la postración completa (hishtajavá), el mismo que sirve para la adoración de Dios: es el contexto el que decide el sentido.

  14. 14PalabraGn 43,27

    «¿Goza de salud vuestro anciano padre»

    El hebreo dice «¿está en paz vuestro padre?». La palabra shalom se repite en estos versículos: el mayordomo les dice «paz a vosotros» (v. 23), José les pregunta por su «paz» y ellos responden que su padre está «en paz» (v. 28). Es la paz que los hermanos no podían darle a José al principio de la historia (37,4).

  15. 15PalabraGn 43,29

    «Dios te dé su gracia, hijo mío»

    El hebreo dice «Dios te sea propicio», con la raíz de jen, «gracia» (ver nota a 6,8). Es la primera palabra de José a Benjamín, su único hermano de padre y madre, a quien dejó siendo un niño.

  16. 16PalabraGn 43,30

    «se le conmovieron las entrañas»

    El hebreo usa rajamim, «entrañas», de rejem, «seno materno»: es la ternura visceral de una madre, y la palabra con que la Biblia nombra la misericordia de Dios. El padre del hijo pródigo y Jesús ante las multitudes se «conmueven en las entrañas» (Lc 15,20; Mt 9,36).

  17. 17PalabraGn 43,31

    «se reprimió»

    El hebreo dice vayyitappaq, «se contuvo». El mismo verbo volverá en 45,1, cuando José «ya no pueda contenerse» y se dé a conocer. Entre los dos momentos, José domina su emoción para que la prueba llegue hasta el final: la sabiduría bíblica valora este dominio de sí (Prov 16,32).

  18. 18ContextoGn 43,32

    «no es lícito a los egipcios comer con los hebreos»

    Los egipcios evitaban comer con extranjeros por motivos de pureza. Heródoto cuenta que ningún egipcio besaba a un griego ni usaba su cuchillo (Historias II,41). José come aparte, como corresponde a su rango, y así guarda también su secreto.

  19. 19ContextoGn 43,33

    «primero el primogénito según su mayoría»

    Los hermanos son sentados exactamente por orden de edad, del mayor al menor: ¿cómo puede saberlo un egipcio? Su asombro crece, y el lector sabe más que ellos.

  20. 20FeGn 43,34

    «era cinco veces mayor que la de los otros»

    José pone a prueba la envidia de sus hermanos: ¿soportarán que el hijo de Raquel sea preferido, como no soportaron que lo fuera él? Esta vez nadie protesta: «bebieron, y se alegraron».