Saltar al texto
Génesis 30 · Los hijos de Jacob
PDF
Génesis

Génesis 30: Los hijos de Jacob

43 versículos · 20 notas · 6 min de lectura1 cuadro · Pausa

La casa de Jacob se llena de hijos en medio de una competencia dolorosa entre dos hermanas. El capítulo tiene dos partes: la rivalidad de Raquel y Lía, que se disputan a Jacob con sus esclavas y con unas mandrágoras (vv. 1-24), y el trato de Jacob con Labán sobre su salario (vv. 25-43). Las madres ponen a los hijos nombres que son gritos, desahogos o alabanzas, y que serán los nombres de las tribus de Israel. Después Jacob, que ha servido catorce años, negocia su paga y, a fuerza de astucia y de bendición, se hace rico.

La rivalidad de dos hermanas

1Pero Raquel, viéndose estéril, tenía envidia de su hermana, y así dijo a Jacob: Dame hijos, de otra manera yo me muero1. 2A la cual Jacob enojado respondió: ¿Por ventura estoy yo en lugar de Dios2, que te ha privado de la fecundidad? 3Y ella dijo: Tengo a Bala mi esclava: tómala por mujer de segundo orden, a fin que reciba yo en mis brazos lo que nazca3, y tenga de ella hijos adoptivos. 4Diole, pues, a Bala por mujer, la cual, 5admitida al tálamo, concibió y parió un hijo. 6Dijo entonces Raquel: El Señor me ha hecho justicia, y ha oído mi voz, dándome un hijo; y por eso llamó su nombre Dan4. 7Y concibiendo Bala segunda vez, vino a parir otro, 8por quien dijo Raquel: Dios me ha hecho disputar con mi hermana5, y la victoria ha quedado por mí; y así le llamó Neftalí.

9Viendo Lía que había dejado de parir, dio a su marido por mujer a Zelfa también esclava suya. 10La cual, después de haber concebido, dando a luz un hijo, 11dijo Lía: ¡Oh, qué ventura!6, y por eso le puso por nombre Gad. 12Parió todavía Zelfa otro, 13y dijo Lía: Este ha nacido para dicha mía, porque ya las mujeres me llamarán dichosa7; por esta razón le dio el nombre de Aser.

Las mandrágoras

14Sucedió que Rubén, yendo por el campo en tiempo de la siega de los trigos, halló unas mandrágoras8 que trajo a Lía su madre. Y dijo Raquel: Dame de esas mandrágoras de tu hijo. 15A lo que respondió ella: ¿Te parece poco el haberme quitado ya el marido, sino que te has de llevar también las mandrágoras de mi hijo? Dijo Raquel: Duerma contigo esta noche, porque me des las mandrágoras de tu hijo. 16Con eso al volver Jacob por la tarde del campo, le salió al encuentro Lía, y le dijo: Conmigo has de venir, porque yo he comprado este favor a mi hermana9 con las mandrágoras de mi hijo. Aquella noche, pues, durmió Jacob con ella. 17Y oyó Dios sus oraciones10, y concibió y parió al quinto hijo, 18y dijo: Dios me ha remunerado el haber dado la esclava mía a mi marido; y púsole por nombre Isacar. 19De nuevo concibiendo Lía, parió al sexto hijo, 20y dijo: Dios me ha dotado con excelente dote: todavía esta vez mi marido cohabitará conmigo, pues le he parido ya seis hijos; y por tanto le dio el nombre de Zabulón. 21Después del cual parió una hija, llamada Dina11.

22Asimismo acordándose el Señor de Raquel12, oyó sus ruegos, y la hizo fecunda. 23La cual concibió, y parió un hijo, y dijo: Quitó Dios mi oprobio13. 24Y le puso por nombre José14, diciendo: Añádame el Señor otro hijo.

El salario de Jacob

25Nacido que fue José, dijo Jacob a su suegro: Déjame volver a mi patria, y a mi tierra. 26Dame mis mujeres y mis hijos, por los cuales te he servido, que quiero ya irme: tú sabes bien cuáles han sido mis servicios para contigo. 27Le dijo Labán: Halle yo gracia en tus ojos, tengo conocido por experiencia15 que Dios me ha bendecido por tu causa. 28Señala tú la recompensa que debo darte. 29A lo que respondió él: Tú sabes bien de qué manera te he servido, y cuánto ha crecido en mis manos tu hacienda. 30Poca era la que tenías antes que yo viniese a ti, y ahora estás rico: porque el Señor te bendijo con mi venida16. Es justo, pues, que algún día mire yo también por mi casa.

31Dijo Labán: ¿Y qué es lo que quieres que te dé? No quiero nada, respondió Jacob17; mas si hicieres lo que voy a pedirte, proseguiré apacentando, y guardando tus ganados. 32Haz revista de todos ellos, y separa desde ahora para ti las ovejas todas de color vario y de vellón abigarrado18; y en lo sucesivo todo lo que naciere de color oscuro, y manchado, y vario, tanto de las ovejas como de las cabras, eso será mi recompensa. 33Y a su tiempo hablará a favor mío mi lealtad, en llegando el plazo acordado; y todas las reses que no fueren de color vario, y manchado, y oscuro, tanto en las ovejas como en las cabras, me convencerán reo de hurto. 34Dijo Labán: Me place tu propuesta. 35Y separó en aquel día las cabras, y las ovejas, y los machos de cabrío, y los carneros pintados y manchados; y todo el ganado de un solo color, esto es, de vellón todo blanco, o todo negro, le entregó a la custodia de sus hijos. 36Y puso el espacio de tres jornadas entre sí y el yerno, el cual quedó apacentando con los hijos de Labán los demás rebaños suyos.

37Jacob, pues, cortando varas verdes de álamo, de almendro y de plátano19, les quitó parte de la corteza: hecho lo cual, resaltó lo blanco en la parte descortezada; mas donde las varas estaban intactas, quedaron verdes; y de este modo se formó un color vario. 38Así las puso en las canales, donde se vertía el agua, para que cuando viniesen a beber las ovejas, tuviesen ante los ojos las varas y concibiesen aún después a vista de ellas. 39De donde vino que mirando las ovejas a las varas, en el ardor de la mezcla, pariesen después crías listadas, pintadas, y salpicadas de diversos colores. 40De esta suerte dividió Jacob la grey, poniendo las varas en las canales ante los ojos de los carneros, de manera que todas las crías blancas y las negras eran de Labán; quedando para Jacob las demás de varios colores, teniendo separados entre sí los rebaños. 41Al tiempo, pues, de concebir las ovejas en la primavera, ponía Jacob las varas en los canales ante los ojos de los carneros y de las ovejas, para que concibiesen estándolas mirando. 42Mas cuando otra vez debían concebir en otoño, no las ponía; con lo que los partos tardíos vinieron a ser de Labán, y los tempranos de Jacob. 43Y así llegó éste a enriquecerse por extremo20, y adquirió muchos rebaños de ganado, siervos y siervas, camellos y asnos.

Cuadro

Los doce hijos de Jacob

1Rubén
Lía
«Ved, un hijo»; «miró mi aflicción» (29,32)
2Simeón
Lía
«Oyó» (29,33)
3Leví
Lía
«Se unirá» (29,34)
4Judá
Lía
«Alabaré» (29,35)
5Dan
Bala
«Hizo justicia» (30,6)
6Neftalí
Bala
«Mis luchas» (30,8)
7Gad
Zelfa
«¡Qué suerte!» (30,11)
8Aser
Zelfa
«Dichoso» (30,13)
9Isacar
Lía
«Salario» (30,18)
10Zabulón
Lía
«Dote»; «habitará» (30,20)
11José
Raquel
«Quitó» y «añada» (30,24)
12Benjamín
Raquel
«Hijo de la derecha» (35,18)

En orden de nacimiento; Lía tuvo además una hija, Dina (30,21). Las explicaciones de los nombres son juegos de palabras, no etimologías científicas. De los doce vienen las doce tribus de Israel; en el reparto de la tierra, Leví no recibe territorio y José se divide en dos tribus, Efraín y Manasés (48,5).

Pausa

Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.

  1. Raquel y Lía vivieron comparándose. ¿Con quién te comparas tú, y qué te roba esa comparación?
  2. Los hijos no los dieron las mandrágoras, sino Dios. ¿En qué «mandrágoras» pones tu confianza en lugar de ponerla en él?
  3. «Por donde pasa Jacob, llega la bendición». ¿Qué bendición podría llegar hoy a otros a través de ti?
Para orarSeñor, líbrame de la envidia, y enséñame a recibir lo que tengo como un regalo tuyo.
Lo que escribes se guarda solo en este dispositivo. Guardado.Ver todo lo que escribí
Las 20 notas del capítulo
  1. 1ContextoGn 30,1

    «Dame hijos, de otra manera yo me muero»

    En el mundo antiguo, la esterilidad se vivía como una vergüenza y casi como una muerte en vida. Las palabras de Raquel resultan trágicas: morirá precisamente al dar a luz a su segundo hijo (35,16-19).

  2. 2FeGn 30,2

    «¿Por ventura estoy yo en lugar de Dios»

    Jacob responde con dureza, pero dice una verdad: la vida es un don de Dios, no algo que se pueda exigir. «Los hijos son un regalo del Señor», dice el Salmo 127,3. En hebreo, José repetirá estas mismas palabras a sus hermanos al final del libro (ver nota a 50,19).

  3. 3ContextoGn 30,3

    «a fin que reciba yo en mis brazos lo que nazca»

    El hebreo dice «que dé a luz sobre mis rodillas»: un gesto de adopción, por el que el hijo de la esclava pasaba a ser de la señora. Es la misma solución de Sara con Agar (16,2), y la confirman contratos matrimoniales de Nuzi, en Mesopotamia, que obligaban a la esposa estéril a dar una esclava a su marido.

  4. 4PalabraGn 30,6

    «Dan»

    Dan viene de dan, «juzgar»: «Dios me ha hecho justicia». Los nombres que Raquel da a los hijos de su esclava revelan su herida: no los vive como un don, sino como una reparación y como una victoria sobre Lía.

  5. 5PalabraGn 30,8

    «Dios me ha hecho disputar con mi hermana»

    El hebreo dice «luchas de Dios he luchado con mi hermana» (naftulé Elohim), es decir, «luchas enormes» o «luchas por Dios», y de ahí viene Neftalí. Raquel describe su vida como un combate, y no es casual: su marido luchará también una noche entera, con Dios, junto al Jaboc (32,24). En esta familia todos luchan; la cuestión es contra quién.

  6. 6PalabraGn 30,11

    «¡Oh, qué ventura!»

    Gad significa «suerte» o «fortuna». En el mundo cananeo, Gad era también el nombre de un dios de la buena suerte: Isaías reprochará a los israelitas que preparan mesa «a Gad», la Fortuna (Is 65,11). En boca de Lía, sin embargo, es solo una exclamación de alegría. Aser (v. 13) significa «dichoso».

  7. 7ConexiónGn 30,13

    «ya las mujeres me llamarán dichosa»

    Las palabras de Lía resuenan en el Magníficat de María: «me llamarán bienaventurada todas las generaciones» (Lc 1,48). Pero María no compite con nadie: su dicha viene de que Dios miró la humildad de su esclava.

  8. 8ContextoGn 30,14

    «halló unas mandrágoras»

    La mandrágora es una planta mediterránea de raíz gruesa, a veces parecida a una figura humana, con frutos amarillos y olorosos. En la Antigüedad se creía que favorecía el amor y la fecundidad; su nombre hebreo, dudaim, suena como dod, «amado» (Cant 7,14). Lo irónico es que Raquel obtiene las mandrágoras y Lía, el hijo.

  9. 9PalabraGn 30,16

    «yo he comprado este favor a mi hermana»

    El hebreo dice: «te he alquilado (sakor sekartija) con las mandrágoras de mi hijo». Es la palabra del salario, y de ella saldrá el nombre de Isacar, «hay recompensa» (v. 18). La escena es dura: dos hermanas negocian con el marido como con un jornalero, y Jacob, tan hábil ante Labán, aparece aquí pasivo.

  10. 10FeGn 30,17

    «oyó Dios sus oraciones»

    Aquí está la clave del episodio: los hijos no los dan las mandrágoras ni las estrategias de las hermanas, sino Dios, que escucha. Lía tiene a Isacar, cuyo nombre suena a «salario» (sakar), y a Zabulón, que suena a «dote» y a «habitará» (v. 20).

  11. 11ContextoGn 30,21

    «Dina»

    Es la única hija de Jacob cuyo nombre se conoce, aunque seguramente tuvo otras (37,35; 46,7). Su nombre significa «juicio», de la misma raíz que Dan. El texto no le dedica ninguna explicación, ni a ella ni a su nombre, como a sus hermanos: es una primera señal del silencio que la rodeará en el capítulo 34.

  12. 12PalabraGn 30,22

    «acordándose el Señor de Raquel»

    En la Biblia, que Dios «se acuerde» no significa que antes lo hubiera olvidado: significa que actúa en favor de alguien, como cuando «se acordó de Noé» en el arca (8,1). La fecundidad de Raquel llega tarde, y no gracias a la mandrágora.

  13. 13ConexiónGn 30,23

    «Quitó Dios mi oprobio»

    Las palabras de Raquel resuenan en el Evangelio: Isabel, la anciana estéril que concibe a Juan Bautista, dirá casi lo mismo: el Señor se ha dignado quitar mi oprobio entre los hombres (Lc 1,25). La Biblia está llena de madres estériles que reciben un hijo como regalo: Sara, Rebeca, Raquel, Ana, Isabel. En ellas se prepara el gran don, el hijo de la Virgen.

  14. 14PalabraGn 30,24

    «le puso por nombre José»

    Doble juego de palabras: «Dios ha quitado (asaf) mi oprobio» y «añádame (yosef) el Señor otro hijo». José es el nombre de la esperanza, y su madre pagará con la vida el cumplimiento de su deseo (35,18). Es también el nombre del esposo de María, el padre adoptivo de Jesús.

  15. 15PalabraGn 30,27

    «tengo conocido por experiencia»

    El hebreo dice «he consultado los presagios» (nijashti): Labán practicaba la adivinación, que la Ley prohibirá (Dt 18,10). Aun así, reconoce que Dios lo ha bendecido gracias a Jacob, como se había prometido a Abrahán (12,3).

  16. 16FeGn 30,30

    «el Señor te bendijo con mi venida»

    El hebreo dice «a mi paso» (le-raglí): por donde pasa Jacob, llega la bendición. Es la promesa de Abrahán en acción, «en ti serán benditas todas las familias de la tierra» (12,3), y se repetirá con José en casa de Putifar, el egipcio (39,5). El elegido no es bendecido para sí mismo, sino para que la bendición alcance incluso a quien lo explota.

  17. 17ContextoGn 30,31

    «No quiero nada, respondió Jacob»

    Los contratos de pastores eran habituales en la antigua Mesopotamia: el Código de Hammurabi les dedica varias leyes (nn. 261-267), y contratos de la época babilónica antigua fijaban la parte de las crías que correspondía al pastor y las pérdidas que debía pagar. Jacob propone un trato que parece ruinoso para él: quedarse solo con las reses de color raro.

  18. 18ContextoGn 30,32

    «las ovejas todas de color vario y de vellón abigarrado»

    En Oriente las ovejas suelen ser blancas y las cabras negras o pardas; las manchadas son pocas. Jacob parece pedir muy poco, y Labán acepta enseguida, pero ese mismo día aparta todas las reses manchadas y las pone a tres jornadas de distancia (vv. 35-36).

  19. 19ContextoGn 30,37

    «varas verdes de álamo, de almendro y de plátano»

    Jacob aplica una creencia antigua: que lo que ven las hembras al concebir se imprime en las crías. No es ciencia, y el propio Jacob reconocerá que el mérito fue de Dios (31,9-12). Más eficaz es la selección que hace en los vv. 41-42: el hebreo habla de reses robustas y débiles; Torres Amat, con la Vulgata, de crías tempranas y tardías. Hay además un juego de palabras: el álamo blanco se dice libné, y Labán significa «blanco».

  20. 20FeGn 30,43

    «llegó éste a enriquecerse por extremo»

    Labán quiso aprovecharse de Jacob, y Jacob le gana con astucia. El relato no presenta a ninguno de los dos como modelo moral; cuenta cómo Dios cumple su promesa de Betel, «yo seré tu guarda» (28,15), en medio de personas muy imperfectas. El que llegó con un bastón tiene ahora rebaños, siervos, camellos y asnos.