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Génesis 49 · Las bendiciones de Jacob
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Génesis

Génesis 49: Las bendiciones de Jacob

33 versículos · 28 notas · 4 min de lectura1 cuadro · Para profundizar · Pausa

Antes de morir, Jacob reúne a sus doce hijos y pronuncia sobre cada uno una palabra poética que mira al futuro de su tribu: unas son elogios, otras reproches, otras enigmas. Es uno de los poemas más antiguos de la Biblia, lleno de juegos de palabras con los nombres de los hijos y de imágenes de animales. En el centro brilla la bendición de Judá, que la tradición judía y la cristiana han leído como una profecía del Mesías (ver «Para profundizar» al final del capítulo). Después, Jacob da instrucciones para su entierro, recoge los pies sobre la cama y muere.

Las palabras de Jacob a sus hijos

1Llamó luego Jacob a sus hijos, y les dijo: Juntaos todos aquí, a fin de que os anuncie las cosas que han de sucederos en los días venideros1. 2Reuníos y oíd, hijos de Jacob; escuchad a Israel, vuestro padre:

3Rubén, primogénito mío, tú, la fortaleza mía, y el principio de mi dolor2, debías ser el más favorecido en los dones y el más grande en autoridad, 4pero te derramaste como agua3; porque subiste al lecho de tu padre y profanaste su tálamo.

5Simeón y Leví, hermanos en el crimen4, instrumentos belicosos de iniquidad. 6No permita Dios que tenga yo parte en sus designios, ni empañe mi gloria uniéndome con ellos; porque en los homicidios demostraron su furor, y en la destrucción de una ciudad su venganza5. 7Maldito su furor, porque es pertinaz; y su saña, porque es inflexible; yo los dividiré en Jacob, y los esparciré por las tribus de Israel.

8¡Oh Judá! A ti te alabarán tus hermanos6; tu mano pondrá bajo el yugo a tus enemigos; adorarte han los hijos de tu padre. 9Tú, Judá, eres un joven y robusto león7; tras la presa corriste, hijo mío; después para descansar, te has echado cual león y a manera de leona. ¿Quién osará despertarle?810EL CETRO NO SERÁ QUITADO DE JUDÁ9, ni de su posteridad el caudillo10, hasta que venga el que ha de ser enviado11, y éste será la esperanza de las naciones. 11El Mesías o Enviado12 ligará a la viña su pollino, y a la cepa, ¡oh, hijo mío!, su asna. Lavará en vino su vestido, y en sangre de las uvas su manto. 12Sus ojos son más hermosos que el vino, y sus dientes más blancos que la leche.

13Zabulón habitará en la ribera del mar13; y donde aportan las naves extendiéndose hasta Sidón.

14Isacar será para el trabajo, como asno robusto14; se mantendrá en sus términos. 15Consideró que el reposo o sosiego era una cosa buena: y que su terreno es excelente; y ha arrimado su hombro al trabajo, y sujetándose a pagar tributos.

16Dan será juez de su pueblo15, a la manera de cualquier otra tribu de Israel. 17Venga a ser Dan como una culebra en el camino, como un ceraste o áspid en la senda, que muerde la uña o pie del caballo, para que caiga de espaldas el jinete.

18Yo, Señor, aguardaré TU SALUD16.

19Gad, armado de todo punto17, irá peleando a la vanguardia de Israel; y él mismo se dispondrá para volver hacia atrás.

20El pan de Aser es mantecoso18 o excelente, y servirá de regalo a los reyes.

21Neftalí será como un ciervo que se ve suelto19, y la gracia se derramará sobre sus labios.

22Hijo que va en auge José20; hijo que siempre va en auge, y de hermoso aspecto; las doncellas corrieron sobre los muros para mirarle. 23Pero antes le causaron amarguras y le armaron pendencias, y le miraron con mortal envidia sus hermanos armados de flechas. 24Apoyó su arco o su confianza en el fuerte Dios, y fueron desatadas las cadenas de sus brazos y manos por la mano del todopoderoso Dios de Jacob, de donde salió para pastor y piedra fundamental de Israel21. 25¡Oh hijo mío! El Dios de tu padre será tu auxiliador, y el Omnipotente te llenará de bendiciones de lo alto del cielo, de bendiciones de los manantiales de aguas abundantes de acá abajo, de bendiciones de leche y de fecundidad22. 26Las bendiciones que te da tu padre Jacob sobrepujan las bendiciones de sus progenitores, hasta que venga el DESEADO de los collados eternos23. Recaigan estas bendiciones sobre la cabeza de José, sobre la cabeza del Nazareno o escogido entre sus hermanos24.

27Benjamín, lobo rapaz25, por la mañana devorará la presa, y por la tarde repartirá los despojos.

La muerte de Jacob

28Todos éstos son los caudillos de las doce tribus de Israel26. Estas cosas les anunció su padre, bendiciendo a cada uno con su bendición peculiar. 29Finalmente les dio este mandamiento: Yo voy a reunirme con los antepasados míos; enterradme con mis padres en la cueva doble, que está situada en el campo de Efrón heteo, 30enfrente de Mambre, en la tierra de Canaán; la cual compró Abrahán con el campo de Efrón heteo, para tener allí su sepultura. 31Allí le sepultaron a él y a su esposa Sara; allí fue sepultado Isaac con Rebeca, su esposa; allí también yace enterrada Lía27.

33Concluidos estos encargos28 e instrucciones a sus hijos, recogió sus pies sobre la cama, y expiró; y fue a reunirse con su pueblo.

Cuadro

Las bendiciones de Jacob

HijoImagenLa tribu después
RubénAgua desbordadaAl este del mar Muerto; pierde pronto importancia
Simeón y LevíEspadas, furorSimeón, absorbido por Judá; Leví, tribu sacerdotal sin territorio
JudáLeón; cetroLa tribu de David y de Jesús; de su nombre viene «judío»
ZabulónPuerto, navesBaja Galilea (Jos 19,10-16)
IsacarAsno robustoLlanura de Jezrael
DanJuez; serpienteSansón; la tribu emigra al extremo norte (Jue 18)
GadGuerreroGalaad, al este del Jordán
AserPan sabrosoCosta fértil de Galilea; la profetisa Ana
NeftalíCierva sueltaGalilea, al oeste del lago
JoséRama fecundaEfraín y Manasés, en el centro del país
BenjamínLoboEl rey Saúl y el apóstol Pablo

Moisés pronunciará otra bendición sobre las tribus antes de morir (Dt 33), que conviene comparar con esta. Allí Leví, condenado aquí por su violencia, recibe la bendición del sacerdocio.

Para profundizar3 min

El Mesías en el Génesis

Los cristianos leemos el Génesis a la luz de Cristo. Jesús mismo, el día de la resurrección, «comenzando por Moisés y por todos los profetas», explicó a los discípulos de Emaús lo que las Escrituras decían de él (Lc 24,27). ¿Qué hay en el Génesis que mire hacia el Mesías? La tradición señala un hilo que recorre todo el libro.

El primer eslabón es el llamado Protoevangelio (3,15): después del pecado, Dios anuncia que un descendiente de la mujer aplastará la cabeza de la serpiente, el primer anuncio del Mesías redentor (Catecismo, n. 410). Luego vienen las promesas a Abrahán: «en ti serán benditas todas las familias de la tierra» (12,3), repetida tras el sacrificio de Isaac, «en tu descendencia serán benditas todas las naciones» (22,18), y renovada a Isaac (26,4) y a Jacob (28,14). San Pablo ve en esa «descendencia», en singular, a Cristo (Gál 3,16). Finalmente, la bendición de Judá anuncia un rey: «el cetro no será quitado de Judá... hasta que venga» aquel a quien pertenece (49,10).

No es solo una lectura cristiana. Los traductores judíos antiguos ya leían 49,10 en clave mesiánica: el Targum de Onquelos, la traducción aramea que se leía en las sinagogas, dice «hasta que venga el Mesías, de quien es el reino», y otros targumim dicen algo parecido. Entre los manuscritos del mar Muerto, un comentario al Génesis hallado en Qumrán (4Q252) habla en este pasaje de la venida del «Mesías de justicia, el vástago de David». Los Padres de la Iglesia recogieron esta lectura: san Justino la usó en el siglo II, en su Diálogo con el judío Trifón y en su Apología, y san Hipólito de Roma y san Ambrosio escribieron comentarios enteros sobre las bendiciones de Jacob.

Torres Amat, como muchos traductores de su tiempo, quiso que el lector no pasara por alto estos textos: los escribe en MAYÚSCULAS (12,3; 18,18; 22,18; 26,4; 28,14; 49,10; 49,18; 49,26), e incluso añade glosas como «el Mesías o Enviado» (49,11). Las traducciones actuales son más sobrias, porque distinguen entre lo que dice el texto en su sentido literal y la plenitud de sentido que le da la fe. Esa distinción no rebaja la lectura cristiana; la hace más honesta y, por eso, más sólida.

¿Cómo leer entonces estas profecías? El concilio Vaticano II enseña que la economía del Antiguo Testamento estaba ordenada sobre todo a preparar la venida de Cristo, y que sus libros, aunque contienen también cosas imperfectas y pasajeras, muestran la verdadera pedagogía de Dios (Dei Verbum, n. 15). Y recoge una frase de san Agustín: el Nuevo Testamento está latente en el Antiguo, y el Antiguo se hace patente en el Nuevo (Dei Verbum, n. 16; Catecismo, n. 129). El Catecismo explica que la lectura tipológica descubre en las obras de Dios en la Antigua Alianza prefiguraciones de lo que realizó en Cristo, sin que el Antiguo Testamento pierda por ello su valor propio (nn. 128-130).

Leídas así, las promesas del Génesis no son adivinanzas que se cumplen al pie de la letra, sino una esperanza que crece: de una victoria sobre el mal (3,15) a una bendición para todos los pueblos (12,3), y de ahí a un rey de la tribu de Judá (49,10). Jesús, «el León de la tribu de Judá» (Ap 5,5), descendiente de Abrahán y de David (Mt 1,1), recoge entera esa esperanza. Por eso Simeón, con el niño en brazos, pudo decir lo que Jacob solo esperaba: «mis ojos han visto tu salvación» (Lc 2,30; ver Gn 49,18).

Pausa

Dos o tres preguntas, una oración breve y espacio para escribir.

  1. ¿Qué palabra crees que diría Dios sobre tu vida, como Jacob sobre cada uno de sus hijos?
  2. «Yo, Señor, aguardaré tu salvación». ¿Qué salvación esperas tú de Dios en este momento?
Para orarSeñor, en ti espero tu salvación: ven, Deseado de las naciones.
Lo que escribes se guarda solo en este dispositivo. Guardado.Ver todo lo que escribí
Las 28 notas del capítulo
  1. 1PalabraGn 49,1

    «en los días venideros»

    El hebreo dice «al final de los días», expresión que los profetas usarán para el tiempo definitivo de la salvación (Is 2,2). Los estudiosos piensan que el poema refleja la historia posterior de las tribus; la tradición lo leyó también como profecía.

  2. 2PalabraGn 49,3

    «el principio de mi dolor»

    El hebreo dice probablemente «primicia de mi vigor»: las palabras «vigor» y «dolor» se parecen en hebreo, y la Vulgata leyó la segunda. Rubén, el primer fruto de la fuerza juvenil de su padre, debía tener la primacía.

  3. 3PalabraGn 49,4

    «te derramaste como agua»

    El hebreo pajaz describe el agua que hierve o se desborda: Rubén fue impetuoso e incontrolado, y perdió la primogenitura al acostarse con Bala, la concubina de su padre (35,22). El libro de las Crónicas dice que su derecho pasó a los hijos de José (1 Cr 5,1). La tribu de Rubén, al este del mar Muerto, perdió pronto importancia.

  4. 4ContextoGn 49,5

    «Simeón y Leví, hermanos en el crimen»

    Jacob recuerda la matanza de Siquem (cap. 34) y los condena. Las dos tribus quedarán dispersas: Simeón fue absorbido por Judá (Jos 19,1-9), y Leví no recibió territorio. Pero la dispersión de Leví se convertirá en bendición: será la tribu sacerdotal, repartida entre todas las demás (Nm 18,20-24).

  5. 5PalabraGn 49,6

    «en la destrucción de una ciudad su venganza»

    Torres Amat parafrasea la Vulgata, que habla de un muro socavado. El hebreo dice «desjarretaron toros», es decir, les cortaron los tendones: las palabras «toro» y «muro» se parecen en hebreo (shor y shur). En los dos casos se alude a la violencia gratuita de Siquem.

  6. 6PalabraGn 49,8

    «A ti te alabarán tus hermanos»

    Otro juego de palabras con el nombre de Judá, que suena a «alabar» (ver nota a 29,35): «Judá, a ti te alabarán». Su bendición es, con la de José, la más larga y la más solemne del poema.

  7. 7ConexiónGn 49,9

    «un joven y robusto león»

    El león será el emblema de la tribu de Judá, y todavía hoy aparece en el escudo de Jerusalén. El Apocalipsis llama a Cristo «el León de la tribu de Judá» que ha vencido, y que aparece enseguida como un Cordero degollado (Ap 5,5-6).

  8. 8ConexiónGn 49,9

    «¿Quién osará despertarle?»

    La imagen del león echado al que nadie se atreve a despertar reaparece en los oráculos de Balaán sobre Israel (Nm 24,9). El poder de Judá no es nervioso ni agresivo: es la calma de quien ya ha vencido. Varios Padres la aplicaron a Cristo, que se acuesta en el sepulcro como un león dormido, y a quien nadie puede impedir que se levante.

  9. 9FeGn 49,10

    «EL CETRO NO SERÁ QUITADO DE JUDÁ»

    Torres Amat escribe en mayúsculas el versículo más famoso del poema. De Judá saldrá la dinastía de David. San Justino, en el siglo II, explicaba que Israel tuvo jefes y profetas hasta la venida de Cristo, y que después los perdió (Diálogo con Trifón, 52). Eusebio de Cesarea precisará que el cetro pasó a manos extranjeras con Herodes, cuando nació Cristo (Historia eclesiástica I,6).

  10. 10PalabraGn 49,10

    «ni de su posteridad el caudillo»

    El hebreo habla del «bastón de mando entre sus pies», como los reyes que en los relieves antiguos aparecen sentados con el cetro apoyado entre los pies. La Vulgata leyó «de su muslo», es decir, de su descendencia, y de ahí la «posteridad» de Torres Amat.

  11. 11PalabraGn 49,10

    «hasta que venga el que ha de ser enviado»

    El hebreo tiene aquí una palabra muy discutida, Shiló, que puede leerse como un lugar (el santuario de Siló), como «aquel a quien pertenece» o como un título del Mesías. San Jerónimo tradujo «el que ha de ser enviado», relacionándola con el verbo «enviar». La tradición judía antigua y la cristiana la leyeron como profecía mesiánica.

  12. 12FeGn 49,11

    «El Mesías o Enviado»

    Estas palabras son una glosa de Torres Amat, no del texto original, que dice solo «él atará a la vid su pollino». El pollino recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén (Zac 9,9; Mt 21,2-7), y el vestido lavado en «sangre de uvas», su pasión: así lo leía ya san Justino (I Apología, 32). El Apocalipsis muestra a Cristo con un manto empapado en sangre (Ap 19,13).

  13. 13ConexiónGn 49,13

    «Zabulón habitará en la ribera del mar»

    Zabulón y Neftalí (v. 21) se asentaron en Galilea. San Mateo verá cumplida en Jesús la profecía de Isaías sobre «la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí»: allí, en Cafarnaúm, comenzó a predicar, y «el pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz» (Mt 4,13-16).

  14. 14ContextoGn 49,14

    «Isacar será para el trabajo, como asno robusto»

    Isacar ocupó la fértil llanura de Jezrael, en el norte. El poema lo retrata con poca simpatía: prefirió la comodidad de una buena tierra a la libertad, y aceptó el trabajo forzado para los señores cananeos, como un asno fuerte que se echa bajo la carga (v. 15). La abundancia también puede volver esclavo.

  15. 15ConexiónGn 49,16

    «Dan será juez de su pueblo»

    Juego de palabras: Dan yadín, «Dan juzgará». De Dan saldrá Sansón (Jue 13,2). San Ireneo pensó que el Anticristo vendría de esta tribu, porque Dan falta en la lista de las tribus del Apocalipsis (Ap 7,5-8); es una opinión antigua, no una enseñanza de la Iglesia.

  16. 16FeGn 49,18

    «Yo, Señor, aguardaré TU SALUD»

    En medio del poema, una oración inesperada. «Salud» significa aquí «salvación», en hebreo yeshuá, de la misma raíz que el nombre de Jesús, Yeshúa, «el Señor salva»; por eso Torres Amat la escribe en mayúsculas. Simeón, con el niño en brazos, dirá: «mis ojos han visto tu salvación» (Lc 2,30).

  17. 17PalabraGn 49,19

    «Gad, armado de todo punto»

    En hebreo, la bendición de Gad es un juego de sonidos: gad gedud yegudennu, «a Gad lo asaltará una banda, y él asaltará su retaguardia». Gad vivió al este del Jordán, expuesto a las incursiones del desierto. Torres Amat sigue la Vulgata, que lo ve como guerrero de vanguardia, como cuando las tribus del este cruzaron el Jordán armadas al frente del pueblo (Jos 4,12-13).

  18. 18ConexiónGn 49,20

    «El pan de Aser es mantecoso»

    Aser ocupó la costa fértil de Galilea, rica en olivos y en trigo. De esta pequeña tribu era Ana, la anciana profetisa que en el Templo habló del niño Jesús a todos los que esperaban la redención (Lc 2,36-38).

  19. 19PalabraGn 49,21

    «Neftalí será como un ciervo que se ve suelto»

    El hebreo dice «una cierva suelta», imagen de libertad y agilidad en las colinas de Galilea. La segunda mitad es ambigua: «que da hermosas palabras» o «que tiene hermosos cervatillos». La Vulgata entendió lo primero, «que da palabras de belleza», y Torres Amat lo convierte en la gracia derramada sobre sus labios.

  20. 20PalabraGn 49,22

    «Hijo que va en auge José»

    El hebreo dice «rama fecunda junto a una fuente», un juego con el nombre de Efraín, «fecundo». La Vulgata entendió «hijo que crece», y donde el hebreo habla de ramas que trepan sobre el muro, leyó doncellas que corren por la muralla para verlo.

  21. 21ConexiónGn 49,24

    «pastor y piedra fundamental de Israel»

    El poema da a Dios tres títulos antiguos: «el Fuerte de Jacob», «el Pastor» y «la Piedra de Israel». Todos reaparecen en los salmos y los profetas (Sal 132,2; Is 49,26; Sal 23,1; y la «Roca de Israel» de 2 Sam 23,3 e Is 30,29). El Nuevo Testamento llama a Cristo buen pastor (Jn 10,11) y piedra angular (1 Pe 2,4-7; Sal 118,22).

  22. 22PalabraGn 49,25

    «de bendiciones de leche y de fecundidad»

    El hebreo dice «bendiciones de los pechos y del seno», un juego de sonidos con el nombre divino que aparece en el mismo versículo, Shaddai, el Todopoderoso, y la palabra shadáyim, «pechos». El Dios todopoderoso es también el que da la vida y la alimenta como una madre.

  23. 23FeGn 49,26

    «el DESEADO de los collados eternos»

    La Vulgata dice «el deseo de los collados eternos», y Torres Amat lo entiende del Mesías, con mayúsculas; el hebreo habla de «los confines» (o, según otros, «las delicias») de las colinas antiguas. La liturgia de Adviento llama a Cristo «Deseado de las naciones» en la antífona «Oh Rey de las naciones», que se canta el 22 de diciembre.

  24. 24PalabraGn 49,26

    «sobre la cabeza del Nazareno o escogido entre sus hermanos»

    El hebreo nazir significa «separado», «consagrado»: José es el príncipe apartado de sus hermanos. De la misma raíz viene «nazireo», el consagrado a Dios (Nm 6). Algunos han relacionado esta palabra con el título de Jesús, «nazareno» (Mt 2,23), aunque este viene de Nazaret.

  25. 25ConexiónGn 49,27

    «Benjamín, lobo rapaz»

    De Benjamín vienen el rey Saúl y el apóstol Pablo (Flp 3,5). Tertuliano y otros Padres aplicaron este versículo a san Pablo: por la mañana, perseguidor que devoraba a la Iglesia; por la tarde, apóstol que repartía el botín del Evangelio.

  26. 26ContextoGn 49,28

    «Todos éstos son los caudillos de las doce tribus de Israel»

    Los doce hijos se convierten aquí en doce tribus: la familia se ha hecho pueblo. Los Padres comentaron con detalle estas bendiciones: san Hipólito de Roma escribió un tratado Sobre las bendiciones de Isaac y de Jacob, y san Ambrosio otro, Sobre los patriarcas, leyendo en cada tribu un rasgo de Cristo y de la Iglesia.

  27. 27FeGn 49,31

    «allí también yace enterrada Lía»

    Jacob no pide ser enterrado junto a Raquel, sepultada en el camino de Belén, sino en la tumba familiar, junto a Lía. La esposa menos amada descansa para siempre al lado de su marido, y su hijo Judá llevará la promesa.

  28. 28ContextoGn 49,33

    «Concluidos estos encargos»

    Falta el v. 32. El hebreo dice: «el campo y la cueva que hay en él fueron comprados a los hijos de Het». La Vulgata no lo tiene, y Torres Amat tampoco; aquí se conserva la numeración habitual. Jacob «recogió sus pies sobre la cama» y murió: un final sereno, dueño de sí hasta el último momento.